La salud sexual y reproductiva es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como aquel estado de bienestar físico, mental y social relacionado con el sistema reproductivo y la sexualidad. Si una sociedad cumple con dicho precepto, garantiza el pleno ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de sus habitantes, una vida sexual plena sin infecciones de transmisión sexual y el uso de anticoncepción, así como la libertad de decidir tener hijos o no, cuántos y en qué momento.
También implica la garantía de una salud materna adecuada, reduciendo complicaciones a través de cuidados dignos durante el embarazo y el parto, así como garantizar abortos seguros y disminuir los inseguros.
Considerando lo anterior, entonces… ¿cómo está hoy la salud sexual y reproductiva en nuestro México? Uno de los indicadores que nos permite conocer una parte de la salud materna es la conocida “Razón de Muerte Materna” (RMM). Según datos oficiales, la RMM para principios de marzo de 2026 es de 21.9 muertes por cada 100 mil nacimientos, representando solo una defunción menos que en el mismo periodo de 2025 (Observatorio de Muerte Materna, OMM).
Estos datos colocan a México en el lugar 55 del ranking mundial, entre 195 países reconocidos por la ONU. Por sí solos resultan alarmantes, especialmente si se considera que muchas de estas muertes pudieron haberse evitado.
En términos de número de hijos, las mujeres mexicanas forman parte de una tendencia global: cada vez deciden tener menos hijos. En promedio, la tasa de fecundidad es de 1.6 hijos por mujer, concentrándose la mayoría de nacimientos en mujeres de entre 20 y 29 años (Inegi). Estos datos son resultado, entre otros factores, de avances en la autonomía de las mujeres.
Sin embargo, al observar la natalidad en el grupo adolescente, el panorama cambia y se convierte en un problema de salud pública y social. Según el Consejo Nacional para la Población (Conapo), la Tasa de Fecundidad Adolescente (TFA) disminuyó un 16.7% entre 2015 y 2023. Aun así, actualmente se registran más de mil nacimientos diarios en mujeres menores de 19 años (Inegi), reflejando factores sociales, culturales y de falta de oportunidades.
Políticas para prevenir embarazos adolescentes
Aunado a lo anterior, destaca la ineficacia de las políticas públicas en torno a la prevención del embarazo en adolescentes y jóvenes. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Dinámica Demográfica (ENADID), el 60.2% de adolescentes entre 15 y 19 años ha utilizado métodos anticonceptivos.
Estas cifras evidencian una deuda social y política en la prevención del embarazo adolescente.
Respecto a las infecciones de transmisión sexual (ITS), datos de la Secretaría de Salud indican que en 2025 persistía el reto de disminuir el VIH. En la semana 32 se registraron 10 mil 712 casos acumulados, apenas un 2% menos que en el mismo periodo de 2024, afectando principalmente a grupos vulnerables sin acceso a servicios médicos.
Otras ITS mostraron incrementos en 2025: la sífilis aumentó 13%, la gonorrea 14%, y la viruela símica (Mpox) registró un incremento del 860% en comparación con 2024.
Estos datos permiten observar, de manera general, el panorama de la salud sexual y reproductiva en México, evidenciando posibles violaciones a los derechos sexuales y reproductivos, especialmente de las mujeres, lo que demanda mayor compromiso por parte de las autoridades de salud.
En este espacio, en subsecuentes entregas, se analizarán las causas, las distintas expresiones del problema según grupos sociales, así como las acciones y compromisos desde los ámbitos público y privado que impactan la vida cotidiana de las personas.
¿QUIÉN ES MAYRA CHÁVEZ COURTOIS?
Es Doctora en Ciencias Antropológicas por la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, en la Ciudad de México. Cuenta con una especialización en Estudios de la Mujer por la UAM Xochimilco.
Se desempeña como investigadora en Ciencias Médicas en el Instituto Nacional de Perinatología, donde desarrolla líneas de investigación sobre salud sexual y reproductiva, embarazo adolescente, morbimortalidad y salud materna desde una perspectiva sociomédica, cultural y de género.
Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores Nivel 1 y es vocal del Consejo Directivo de la Asociación Mexicana de Investigadores de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (AMIINSHAE, A.C.).
Cuenta con múltiples publicaciones en revistas científicas nacionales e internacionales, además de dirigir tesis de licenciatura, maestría y doctorado en áreas sociales y sociomédicas. Sus trabajos han sido presentados en congresos nacionales e internacionales.
Es autora del libro “Infertilidad y Reproducción Asistida: Una mirada antropológica. Dimensiones del cuerpo, género y parentesco”.


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