Tres adolescentes originarios de San Juan Chamula, Chiapas, fueron rescatados en Cancún tras ser explotados laboralmente en una taquería, donde trabajaban jornadas extenuantes por un salario de apenas 800 pesos semanales. El operativo fue encabezado por la Fiscalía General del Estado, con apoyo de la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad Ciudadana.
Las víctimas, de 14 y 15 años, fueron localizadas en dos inmuebles cateados en las supermanzanas 66 y 67 del municipio de Benito Juárez. De acuerdo con la información oficial, los menores fueron traídos desde su comunidad indígena bajo la promesa de recibir casa, comida y un sueldo digno. Sin embargo, las condiciones en las que vivían eran todo lo contrario.
“Trabajaban de 9 de la mañana a 12 de la noche: cortaban carne, servían alimentos, cobraban, levantaban mesas… y todavía debían levantarse temprano para preparar barbacoa y salsas”, reveló una fuente cercana a la investigación. Los adolescentes no tenían oportunidad de estudiar, y enviaban su escaso salario a sus familias en Chiapas.
Las primeras indagatorias apuntan a un caso de trata de personas en la modalidad de explotación laboral, por lo que el Ministerio Público ya investiga la posible red detrás del caso. Como parte del operativo, fue detenido Mario “N”, identificado como probable responsable y quien ya se encuentra a disposición de las autoridades. Su situación jurídica se definirá en las próximas horas.
Tras su rescate, los menores fueron canalizados al DIF municipal, donde actualmente reciben atención médica, psicológica y alimentación. La Fiscalía estatal informó que solicitará apoyo a las autoridades de Chiapas para localizar a los familiares de las víctimas y garantizar su reintegración en condiciones de seguridad.
El caso refleja un fenómeno que, aunque muchas veces invisibilizado, persiste en Quintana Roo: la explotación de menores indígenas traídos del sur del país para trabajar en condiciones que violan sus derechos humanos más básicos.
