La Calzada Ignacio Zaragoza, una de las arterias más importantes de la Ciudad de México, fue reabierta a la circulación vehicular tras concluir la reparación de un socavón que se formó hace más de dos semanas en la zona cercana al cruce con Anillo Periférico, en la alcaldía Iztapalapa. La Secretaría de Gestión Integral del Agua (SGIA) informó que los trabajos terminaron antes del plazo comprometido, lo que permitió que los carriles centrales fueran habilitados desde las 17:00 horas de este domingo.
¿Qué originó el socavón en Calzada Zaragoza?
El socavón se produjo debido al daño en un tramo del colector de aguas residuales, lo que generó un hundimiento significativo en la superficie de la vialidad. Estos fenómenos no son inusuales en la capital, especialmente en zonas con infraestructura hidráulica antigua o suelos de alta vulnerabilidad.
La ruptura del colector no solo afectó la vialidad, sino que también representaba un riesgo para los conductores y el tránsito diario en una de las vías con mayor afluencia de la ciudad.
Detalles de los trabajos de reparación
De acuerdo con la SGIA, se sustituyeron 20 metros de tubería dañada con tubos de concreto reforzado de 1.22 metros de diámetro, lo que garantiza mayor resistencia y durabilidad en comparación con el material previo.
El proceso de relleno y compactación del suelo se llevó a cabo con maquinaria manual y un rodillo vibratorio para asegurar la restitución del terreno y evitar hundimientos futuros. Posteriormente, se rehabilitó la carpeta asfáltica para restablecer la circulación normal.
Tiempo récord: la obra terminó antes del plazo establecido
El gobierno de la ciudad había fijado como plazo máximo este domingo para concluir las obras. Sin embargo, la reapertura de Calzada Zaragoza ocurrió unas horas antes, lo que representó un alivio tanto para los automovilistas como para el transporte público que circula por la zona.
En total, la vialidad permaneció cerrada 17 días, lo que generó congestionamientos viales en vías alternas como Eje 5 Oriente, Avenida Guelatao y Ermita Iztapalapa.
Impacto vial y afectaciones durante el cierre
El cierre parcial de los carriles centrales provocó afectaciones a miles de automovilistas que transitan diariamente por esta vía, considerada una de las principales salidas hacia Puebla y el oriente del Valle de México.
Los usuarios del transporte público también se vieron afectados, ya que varias rutas de autobuses y microbuses debieron modificar sus recorridos, generando tiempos de traslado más largos y mayor saturación en el servicio.
La reapertura, por lo tanto, no solo restablece la movilidad local, sino que también beneficia a quienes utilizan la calzada como conexión hacia otras entidades cercanas.
La importancia de atender la infraestructura hidráulica
El caso del socavón en Calzada Zaragoza evidencia la necesidad de dar mantenimiento preventivo a la red de drenaje y colectores de la Ciudad de México. Gran parte de esta infraestructura tiene décadas en operación y está expuesta a factores de desgaste como la presión del agua, la acumulación de residuos y el propio hundimiento del suelo capitalino.
La SGIA ha señalado que continuará con un programa de revisión y sustitución de tramos de tubería dañada en puntos estratégicos de la ciudad, a fin de prevenir incidentes similares que afecten la seguridad y la movilidad.
Reacciones de vecinos y automovilistas
Vecinos de la zona manifestaron su satisfacción por la reapertura, aunque señalaron que los socavones se han vuelto frecuentes en la alcaldía Iztapalapa. También pidieron a las autoridades reforzar los trabajos de inspección para evitar que vuelvan a repetirse situaciones de este tipo.
Por su parte, los automovilistas celebraron que la circulación fuera restablecida antes del plazo, ya que la Calzada Zaragoza es una de las vías más utilizadas para ingresar o salir de la ciudad, y su cierre representó un desafío diario.
Una solución puntual con retos a futuro
La reparación y reapertura de Calzada Zaragoza representa un respiro para la movilidad en la Ciudad de México, aliviando la presión en vías alternas y restableciendo una conexión clave en el oriente de la capital.
Sin embargo, este episodio deja claro que los socavones son un problema recurrente que exige estrategias de prevención y mantenimiento a largo plazo. La modernización de la infraestructura hidráulica será esencial para evitar cierres prolongados que afectan no solo al tránsito, sino también a la calidad de vida de los habitantes.
La ciudadanía espera que este caso sea un precedente para fortalecer la inversión en obras de mantenimiento, garantizando así la seguridad y funcionalidad de una ciudad en constante movimiento.


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