La economía informal es aquella que incluye a vendedores ambulantes, tianguistas, pequeños talleres familiares, albañiles que trabajan por su cuenta o empleadas domésticas sin prestaciones. Es decir, todas esas actividades que generan ingresos, pero que no siempre están registradas en el sistema formal.
En México, este sector es muy importante porque millones de familias dependen de él para vivir. De hecho, en el primer trimestre de 2025, la economía informal movió más de 5.8 billones de pesos y dio trabajo a más de 16 millones de personas.
Quintana Roo: caída preocupante
En Quintana Roo, la situación fue distinta al promedio nacional. En lugar de crecer, la economía informal cayó 6.4%. Esto significa que miles de familias vieron reducidos sus ingresos. Por ejemplo, un vendedor de artesanías en Cancún o una familia que pone un pequeño puesto de comida en Playa del Carmen enfrentaron menos ventas o tuvieron que cerrar temporalmente.
Además, los empleos informales disminuyeron 6.2%. Los más golpeados fueron los pequeños negocios sin registro oficial, con un desplome de 13.4%. Esto se traduce en menos opciones de trabajo para personas que dependen del turismo y que, ante la falta de oportunidades en empresas formales, recurren a la informalidad.
También las remuneraciones bajaron 2.3%. En términos simples: quienes se quedaron en la informalidad ganaron menos y eso afecta directamente el gasto de las familias en cosas básicas como comida, transporte o renta.
Yucatán: resultados positivos
En Yucatán ocurrió lo contrario. La economía informal creció 3.1% y los empleos aumentaron 4.2%. Por ejemplo, un albañil que trabaja por su cuenta en Mérida encontró más oportunidades de trabajo y una vendedora de tamales en Kanasín pudo mejorar sus ingresos gracias a una mayor demanda.
Las remuneraciones subieron 11.4%, lo que significa que las familias que viven de estas actividades tienen un respiro para cubrir sus necesidades.
¿Es buena o mala la economía informal?
La economía informal es una especie de “válvula de escape”. Es mala porque no ofrece seguridad social ni prestaciones, pero es buena porque permite a millones de personas ganarse la vida cuando no encuentran empleo formal.
¿Deben preocuparnos estas cifras?
Sí. Que Quintana Roo registre caídas tan fuertes es un foco rojo porque refleja que menos familias pueden sostenerse incluso dentro de la informalidad. Yucatán, en cambio, muestra que, aunque la informalidad no es la mejor opción, puede servir de apoyo para mantener a flote la economía de los hogares.


TE PODRÍA INTERESAR