Querétaro, Mérida y Aguascalientes: el fin de las ciudades santuario

¿Qué son las “ciudades santuario”?

Por décadas, Querétaro, Aguascalientes y Mérida fueron consideradas zonas de paz en México, alejadas de la violencia que afecta a otros estados. Su infraestructura moderna, estabilidad económica y baja incidencia de delitos graves les valió el apodo de “ciudades santuario”. Sin embargo, esta percepción está cambiando drásticamente debido a la llegada de cárteles como el CJNG y el Cártel de Santa Rosa de Lima (CSRL).

Querétaro y Aguascalientes: nuevas zonas de disputa

El ataque armado en el bar “Los Cantaritos” en Querétaro, que dejó 10 muertos y 13 heridos, es una muestra del impacto que está teniendo la violencia criminal en estas regiones. De acuerdo con el periodista Óscar Balderas, los cárteles han extendido su influencia a estas ciudades debido al “efecto cucaracha”, fenómeno en el que grupos criminales migran a nuevas zonas tras sobreexplotar sus territorios originales, como Guanajuato.

Los impactos en Querétaro

  • Ataque en ‘Los Cantaritos’: Un ejemplo de la violencia extrema que acompaña estas disputas.
  • Estrategias de terror: Los cárteles usan la violencia para negociar con autoridades locales, cooptando espacios y desestabilizando comunidades.

Aguascalientes no queda exenta

En esta ciudad, tradicionalmente enfocada en el desarrollo industrial, la violencia está tomando nuevas formas, con asesinatos recientes en parques industriales que antes eran bastiones de seguridad.

Mérida: un foco diferente de conflicto

Aunque Mérida aún conserva una relativa paz, los cárteles han encontrado en esta ciudad un punto estratégico para sus operaciones, principalmente en el tráfico de metanfetaminas.
En agosto pasado, la detención de Aldrin Miguel Jarquín Jarquín, alias “El Chaparrito”, uno de los operadores clave del CJNG, reveló la creciente presencia del crimen organizado en la región.

Dinamización de la violencia

Mérida está siendo utilizada como base operativa por figuras del crimen organizado, lo que ha generado una escalada en delitos de alto impacto, rompiendo su imagen de ciudad segura.

De la economía local al terror criminal

Antes, los cárteles protegían las economías de las regiones que controlaban, entendiendo que su éxito dependía de la estabilidad local. Sin embargo, con múltiples grupos disputándose el poder, la violencia se ha convertido en la herramienta para negociar con gobiernos locales, afectando gravemente la economía y la percepción de seguridad.

Estrategias para enfrentar la expansión del crimen organizado

  1. Fortalecer inteligencia policial: Mayor monitoreo de zonas con actividad delictiva emergente.
  2. Colaboración interestatal: Coordinar acciones entre gobiernos para evitar el “efecto cucaracha”.
  3. Reactivación económica: Impulsar programas que fortalezcan la economía y generen alternativas al reclutamiento criminal.
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