Exportación ganadera. Durante décadas, esta actividad ha sido uno de los pilares económicos de Nuevo Laredo y de toda la región fronteriza de Tamaulipas. Sin embargo, en 2025 ese motor se detuvo casi por completo. El cierre de la frontera de Estados Unidos a la importación de ganado mexicano provocó que esta ciudad dejara de exportar más de 24 mil reses en pie, generando un impacto económico que aún resuena entre productores, transportistas y comunidades rurales.
Antes de la restricción sanitaria, el movimiento era constante. Cada mes, desde Nuevo Laredo cruzaban hacia Estados Unidos alrededor de cuatro mil cabezas de ganado, cifra que en temporadas altas alcanzaba hasta las seis mil. Hoy, esos corrales están más silenciosos y los camiones que solían dirigirse al norte han tenido que buscar nuevos destinos dentro del país.
El cierre fronterizo que paralizó la exportación ganadera
La crisis comenzó en mayo, cuando autoridades estadounidenses cerraron la frontera por motivos sanitarios, tras detectar casos del gusano barrenador del ganado en el sur de México. Aunque hubo una reapertura parcial durante un breve periodo, nuevos hallazgos en el norte del país llevaron a un segundo cierre que se prolongó durante el resto de 2025.
Este golpe directo a la exportación ganadera dejó a cientos de productores sin su principal mercado. Estados Unidos paga precios considerablemente más altos por el ganado mexicano, lo que explica por qué la frontera es tan crucial para la rentabilidad del sector.
Millones de dólares que no cruzaron la frontera
De acuerdo con estimaciones del Consejo Nacional Agropecuario, una res en pie se comercializa en Estados Unidos entre mil 500 y dos mil dólares. Al multiplicar esa cifra por las más de 24 mil reses que no se exportaron, el resultado es contundente: pérdidas por varios millones de dólares solo en Nuevo Laredo durante 2025.
Para muchos pequeños y medianos productores, esta situación significó replantear por completo su estrategia. Algunos redujeron su hato; otros retrasaron inversiones y mejoras en infraestructura, a la espera de un escenario más favorable.
El mercado nacional como salvavidas
En la mitad del año, cuando quedó claro que la exportación ganadera no se reactivaría en el corto plazo, los productores voltearon al mercado interno. Y aunque los precios nacionales no igualan los estadounidenses, el repunte fue significativo.
Rodolfo Treviño Benavides, presidente de la Asociación Ganadera Local, explicó que el precio del ganado en México aumentó entre 25 y 30 por ciento. Un becerro de exportación de alrededor de 200 kilos, que antes se pagaba entre 60 y 65 pesos por kilo, hoy alcanza hasta 100 o 105 pesos, siempre que cumpla con los requisitos sanitarios y de documentación.
Este ajuste permitió amortiguar el golpe, aunque no compensó por completo la pérdida del mercado estadounidense.
Exportación ganadera y sanidad: el reto pendiente
El caso de Nuevo Laredo evidencia que la exportación ganadera depende cada vez más de la confianza sanitaria internacional. Un solo brote puede cerrar fronteras y desatar crisis económicas regionales.
Productores y autoridades coinciden en que es necesario reforzar los controles sanitarios, mejorar la trazabilidad del ganado y fortalecer la coordinación binacional para evitar cierres prolongados como el de 2025.
Mirando hacia 2026 con cautela
Para lo que resta del año, los ganaderos no tienen expectativas de reactivar los envíos al norte. Todas las miradas están puestas en 2026, con la esperanza de que las condiciones sanitarias permitan la reapertura definitiva de la frontera.
Mientras tanto, el sector mantiene un ánimo moderadamente positivo, impulsado por el alza sostenida en el precio de la carne y la demanda interna. Sin embargo, el mensaje es claro: sin acceso al mercado estadounidense, la exportación ganadera pierde su principal razón de ser.
La experiencia de 2025 deja una lección profunda para la región. La exportación ganadera no solo mueve ganado; mueve economías completas, familias y tradiciones productivas que dependen de una frontera que, cuando se cierra, deja sentir su peso en cada rancho de Nuevo Laredo.
