Pugna en Tlaxcoaque: polémica por la nueva zona de tolerancia cannábica en el Centro Histórico

Pugna en Tlaxcoaque: polémica por la nueva zona de tolerancia cannábica en el Centro Histórico
Pugna en Tlaxcoaque: polémica por la nueva zona de tolerancia cannábica en el Centro Histórico

El primer día de operación de la zona de tolerancia cannábica en Tlaxcoaque, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, mostró las tensiones que rodean el debate sobre el consumo de marihuana en espacios públicos.
Tras el rechazo de vecinos de la colonia La Concepción, el gobierno capitalino trasladó el espacio a la plaza, donde entre fuentes, cafeterías y oficinas, ahora conviven fumadores, familias y transeúntes.

Una iniciativa con respaldo y críticas

Norma, integrante del colectivo Hijas de la Cannabis, pidió que no se criminalice a los consumidores, asegurando que el área designada no interfiere con el uso de la plaza. Explicó que se controló el aforo (menos de 100 personas) y se moderó el volumen de la música.
Para algunos visitantes, como una familia que acudió este sábado, la medida es positiva: “no afecta a los paseantes”, señalaron.

En contraste, otros vecinos manifestaron su descontento. Zaira Mendoza, quien cada semana baila cumbia y salsa en la plaza, expresó que “todos son libres de hacer lo que quieran, pero este es un parque donde vienen niños”.

Comerciantes y trabajadores: entre la expectativa y la preocupación

Los encargados de la cafetería 8 gramos ven una oportunidad para aumentar ventas con los nuevos visitantes, pero también piden mayor vigilancia policial, como la que existía antes con la carpa retirada.
Por su parte, Cecilia Hernández, trabajadora del Hospital Nacional Homeopático, aseguró que la medida podría incrementar la inseguridad, sobre todo en un sitio con población vulnerable. “El olor es desagradable cuando como aquí”, agregó.

La exigencia: más vigilancia y reglas claras

El recuerdo de la experiencia en la explanada Hidalgo, donde motociclistas llegaron a vender droga, preocupa a vecinos como Gabriel Alvarado, de Tlalnepantla, quien insistió en la importancia de la supervisión para evitar que la tolerancia se convierta en impunidad.

Eduardo Cruz, residente de Álvaro Obregón, fue más tajante: “Respeto que decidan consumir, pero dónde quedan nuestros derechos. Yo traigo a mis hijos a jugar en la fuente y el olor se viene para acá”.

El dilema: derechos, convivencia y salud pública

La apertura de Tlaxcoaque como zona de consumo vuelve a poner sobre la mesa la pregunta central: ¿cómo equilibrar los derechos de los fumadores con los de quienes usan espacios públicos de manera familiar?
Mientras colectivos cannábicos celebran el avance hacia una ciudad más incluyente y libre de criminalización, vecinos y trabajadores demandan seguridad y protección de espacios comunitarios.

La plaza Tlaxcoaque se convierte en el nuevo escenario de la disputa por el uso de la marihuana en espacios públicos de CDMX. Lo que para unos es un paso hacia la normalización del consumo y el respeto a los derechos, para otros es una amenaza a la convivencia social y a la seguridad de sus familias.

El debate apenas comienza, y la forma en que el gobierno de la ciudad administre este espacio será decisiva para el futuro de las zonas de tolerancia cannábica en México.

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