Desde su inauguración en 1993, el penal de Puente Grande en Jalisco ha estado en el ojo del huracán. Este complejo penitenciario, alguna vez considerado un modelo de seguridad en México, ha sido escenario de fugas emblemáticas, como la de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, y más recientemente la de César Fabián de Anda Navarro, alias “El Ceviche”.
Estas evasiones no solo exponen fallas estructurales, sino también complicidades internas que han permitido que figuras clave del crimen organizado burlen la justicia.
La última fuga: “El Ceviche” vuelve a escapar
El 25 de diciembre de 2024, César Fabián de Anda Navarro, conocido como “El Ceviche”, logró escapar del Reclusorio Metropolitano de Puente Grande. Este hombre, de 46 años, cumplía una condena por delincuencia organizada y secuestro agravado, además de ser vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Detalles de la fuga:
- La ausencia de “El Ceviche” fue detectada durante el pase de lista tras el horario de visitas.
- Se detuvo a cuatro custodios bajo sospecha de complicidad.
- Es la segunda vez que “El Ceviche” escapa del complejo, ya que en 2001 había logrado una fuga similar.
Entre los crímenes atribuidos a “El Ceviche” está el secuestro de seis personas en 2019, por quienes exigió un rescate de un millón de pesos.
El precedente más famoso: La fuga del Chapo en 2001
La fuga más célebre en la historia de Puente Grande ocurrió el 19 de enero de 2001, cuando Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera escapó de esta prisión de máxima seguridad.
Cómo ocurrió:
El líder del Cártel de Sinaloa se escondió en un carrito de lavandería, con ayuda de Francisco Javier Camberos Rivera, alias “El Chito”.
- Se corrompió a decenas de empleados, incluidos custodios y directivos.
- 71 personas fueron detenidas, incluyendo al director del penal.
Esta fuga dejó al descubierto la profunda corrupción dentro del sistema penitenciario mexicano, marcando un antes y un después en la historia de Puente Grande.
Otras fugas que marcaron la decadencia del penal
Además de “El Chapo” y “El Ceviche”, Puente Grande ha sido testigo de múltiples evasiones que evidencian fallas estructurales y administrativas.
Enero de 2008:
- Manuel Orozco Heredia y Miguel Arellano Valencia escaparon del área de alta peligrosidad tras amagar a custodios con navajas y escalar una barda.
- La fuga provocó operativos en toda la región; ambos reos fueron recapturados.
Diciembre de 2011:
- Jesús Gerardo Dávila Cevallos, Ricardo Venegas Anaya y Mario Márquez Baz utilizaron documentos falsificados y una camioneta de supuestos proveedores para escapar.
- Ocho custodios fueron detenidos por complicidad.
Diciembre de 2021:
- José Guadalupe “N”, vinculado al CJNG, fue liberado con documentos judiciales falsos. Las autoridades no detectaron su ausencia hasta dos meses después.
La decadencia de Puente Grande: Corrupción y privilegios
Aunque el Cefereso Número 2 de Puente Grande cerró oficialmente en 2020, las instalaciones penitenciarias adyacentes siguen operando. Sin embargo, la reputación del complejo quedó irremediablemente dañada por escándalos de corrupción y privilegios para los internos.
El periodista Jesús Lemus, en su libro “Los Malditos 2”, documentó cómo Joaquín “El Chapo” Guzmán disfrutaba de fiestas con música en vivo, alcohol y acceso a teléfonos celulares mientras estaba recluido. Según Lemus: “No había autoridad ni reo que se negara a complacer a Guzmán Loera”.
El futuro de la seguridad penitenciaria en México
Las fugas recurrentes de Puente Grande reflejan un problema más amplio en el sistema penitenciario mexicano: corrupción, falta de infraestructura adecuada y complicidades internas.Con el aumento de reos vinculados al crimen organizado, garantizar la seguridad en los penales se convierte en un desafío cada vez más complejo. Casos como el de “El Ceviche” dejan en claro que sin una reforma integral, las fugas y los privilegios seguirán siendo una constante en las cárceles mexicanas.
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