En los últimos meses, los centros penitenciarios de Aguascalientes han sido escenario de una crisis severa que desafía las declaraciones oficiales de orden y seguridad. El Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2023 reveló que el estado ocupa el lugar 27 de 32 entidades federativas, con una calificación preocupante de 5.52 sobre 10. La gobernabilidad, condiciones de estancia y atención médica son solo algunos de los aspectos que se encuentran en semáforo rojo.
Sin embargo, mientras los datos hablan de deterioro y abandono, las autoridades locales insisten en minimizar los problemas, utilizando discursos que parecen más diseñados para desviar la atención que para abordar las fallas estructurales del sistema penitenciario.
Seis suicidios en dos meses: el síntoma de un sistema colapsado
Entre septiembre y noviembre de 2023, se reportaron seis suicidios en los penales de Aguascalientes, un dato que alarma tanto a la ciudadanía como a los expertos en derechos humanos. Aunque el Secretario General de Gobierno, Florentino Reyes, insiste en que «se están siguiendo protocolos y capacitaciones», las cifras apuntan a un sistema penitenciario que no garantiza ni la seguridad básica de las personas privadas de la libertad (PPLs).
La narrativa oficial: un intento de pasar la página
Un detalle que llama la atención es que Reyes ha evitado responder preguntas cruciales:
- ¿Qué medidas concretas se están tomando para prevenir estos casos?
- ¿Por qué no se investigan a fondo las circunstancias de estas muertes?
- ¿Por qué no se ha aclarado el número total de fallecimientos en lo que va del año?
El caso Samanta y Victoria: una herida que sigue abierta
Entre las historias que más indignan está la de Samanta y su bebé Victoria, un caso que retrata de manera brutal la negligencia y violencia sistemática que existe dentro del sistema penitenciario de Aguascalientes.
Samanta, de 26 años, sufrió violencia obstétrica y negligencia médica mientras estaba encarcelada. Su hija nació dentro del penal gracias a la ayuda de otras internas. Aunque la niña nació con vida, las autoridades informaron de su fallecimiento «en el traslado» pero lo más alarmante fue que el cuerpo que entregaron a la familia no correspondía al de una niña, sino al de un varón.
Preguntas sin respuesta:
- ¿Dónde está el cuerpo real de Victoria?
- ¿Qué protocolos se activaron (si es que se activaron) tras este incidente?
- ¿Por qué el sistema penitenciario no ha rendido cuentas claras?
Este caso no solo evidencia negligencia, sino también discriminación y una alarmante falta de transparencia.
Autogobierno y violencia: el elefante en la habitación
El Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria apunta a otro problema crítico: el autogobierno dentro de los penales. En lugar de ser espacios controlados por el estado, los centros penitenciarios de Aguascalientes parecen estar bajo la influencia de grupos de poder internos, lo que genera:
- Extorsión y explotación de PPLs.
- Violencia estructural entre internos.
- Falta de garantías mínimas para una reintegración efectiva.
Esta realidad contrasta con las declaraciones oficiales que presentan a los penales como instituciones funcionales.
Una reforma urgente: hacia un sistema penitenciario digno
El colapso del sistema penitenciario en Aguascalientes no solo afecta a las personas privadas de la libertad, sino también a toda la sociedad. Los penales no deben ser espacios de castigo extremo, sino centros que promuevan la rehabilitación y la justicia.
Propuestas clave para la reforma:
- Transparencia inmediata: Publicar informes claros y detallados sobre los incidentes dentro de los penales, incluyendo muertes y medidas de prevención.
- Supervisión independiente: Crear un organismo externo para monitorear las condiciones de los penales y garantizar el respeto a los derechos humanos.
- Atención médica adecuada: Establecer servicios médicos de calidad y protocolos claros para emergencias.
- Erradicación del autogobierno: Garantizar que las autoridades estatales recuperen el control total de los penales.
Justicia detrás de los muros
La situación en los penales de Aguascalientes es un reflejo de las fallas más profundas del sistema penitenciario mexicano. Cada muerte, cada caso de negligencia y cada acto de violencia nos recuerda que la justicia no termina con una sentencia. Exigir transparencia, rendición de cuentas y una reforma integral no es solo un derecho, sino una responsabilidad compartida.La pregunta sigue siendo: ¿cuánto más debe suceder antes de que las autoridades actúen con la seriedad que esta crisis demanda?
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