Un nuevo desarrollo inmobiliario denominado “San Matías” busca construirse al norte de Mérida, en la comisaría de Cosgaya. El proyecto ya ingresó su Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) el pasado 13 de febrero, como parte del trámite obligatorio para obtener autorización federal.
De acuerdo con el resumen ejecutivo del proyecto, el desarrollo se ubicará en un polígono irregular de 38,082.62 metros cuadrados, identificado como el tablaje catastral 47853, a pie de la carretera Sierra Papacal–Cosgaya. El promovente es Grupo Financiero Mifel, a través de un fideicomiso inmobiliario.
¿En qué consiste el proyecto?
“San Matías” será un fraccionamiento habitacional privado. En total se proyectan 68 lotes unifamiliares. Sin embargo, en esta primera etapa únicamente se contempla la urbanización del predio: apertura de calles internas, banquetas, instalación de redes de agua potable, drenaje, electricidad y construcción de amenidades y caseta de vigilancia.
También se prevé la instalación de tres plantas de tratamiento de aguas residuales, así como la construcción de vialidades y áreas verdes. Es importante señalar que en esta fase no se construirán las viviendas; únicamente se dejarán listos los lotes con infraestructura básica.
La primera etapa abarcará 14,835.03 metros cuadrados. De ese total, se destinarán 3,245.83 metros cuadrados como área de conservación. Posteriormente, una segunda etapa comprenderá 23,044.16 metros cuadrados para completar los 68 lotes habitacionales.
Cambio de uso de suelo
El proyecto requiere autorización federal porque implica cambio de uso de suelo en terrenos forestales con vegetación secundaria de selva baja caducifolia. Esto significa que una parte del terreno actualmente cubierto por vegetación será desmontada para dar paso a vialidades e infraestructura.
El principal impacto ambiental será la remoción de vegetación secundaria y la modificación permanente del suelo dentro del predio. Aunque no se trata de selva primaria, sí existe cobertura vegetal que sirve como refugio para fauna local.
El estudio reconoce que el componente más sensible es el recurso hídrico subterráneo, debido a que la zona forma parte del sistema kárstico de Yucatán, donde el agua se infiltra fácilmente al subsuelo. Por ello, el tratamiento adecuado de aguas residuales será determinante para evitar contaminación del acuífero.
El proyecto estima una generación de 47.21 metros cúbicos diarios de aguas residuales domésticas, las cuales serían tratadas en tres plantas con capacidad suficiente para cumplir la normatividad ambiental vigente.
Durante la construcción también se generarían emisiones de polvo, ruido y residuos de obra, aunque estos impactos serían temporales y localizados.
El predio se encuentra en una zona periurbana con crecimiento habitacional en los últimos años. El documento señala que el proyecto es compatible con los instrumentos de ordenamiento ecológico y urbano vigentes.
Medidas de mitigación
Entre las acciones propuestas están el rescate y reubicación de flora y fauna, la delimitación del área de trabajo, el control de emisiones de polvo, el manejo adecuado de residuos y el mantenimiento de áreas de conservación.
Asimismo, se plantea conservar superficies verdes dentro del desarrollo y utilizar sistemas de infiltración pluvial para mantener parcialmente la dinámica natural del suelo.


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