Prohibición de vapeadores en México: ¿Solución o impulso al mercado negro?

El Senado eleva a rango constitucional la prohibición de vapeadores. ¿Es esta medida efectiva o un error que beneficia al mercado ilegal?

Un país dividido: ¿Prohibir o regular?

La reciente decisión del Senado de la República de prohibir los vapeadores y elevar esta medida a rango constitucional ha generado una ola de opiniones encontradas. Con 110 votos a favor y solo 5 en contra, la iniciativa pretende proteger la salud pública. Sin embargo, muchos cuestionan si esta decisión realmente aborda el problema o si, por el contrario, fomenta un mercado negro más peligroso.

En un contexto donde sustancias como la nicotina y el alcohol, igualmente dañinas, están reguladas y no prohibidas, surge la pregunta: ¿por qué los vapeadores merecen un tratamiento diferente?

La paradoja de las prohibiciones

La historia ha demostrado que prohibir no siempre es la solución más efectiva para combatir el consumo de sustancias nocivas. Desde la Ley Seca en Estados Unidos hasta las restricciones al consumo de ciertas drogas, estas medidas suelen derivar en el crecimiento de mercados ilegales.

¿Qué pasa cuando algo se prohíbe?

  1. Auge del mercado negro: Productos de baja calidad y contrabandeados entran al país, incrementando los riesgos para los consumidores.
  2. Control del crimen organizado: La prohibición crea oportunidades para que redes delictivas amplíen su influencia.
  3. Dificultad en la regulación: Al no estar legalizados, los productos quedan fuera del control de calidad y supervisión sanitaria.

En lugar de una solución, la prohibición de vapeadores parece crear más problemas, especialmente en un país donde la lucha contra el mercado ilegal ya es un desafío mayúsculo.

¿Qué hay detrás de la prohibición de los vapeadores?

Salud pública: Una prioridad mal enfocada

Los vapeadores no son inofensivos, pero tampoco son el principal problema de salud en México. Mientras se elevan estas medidas al rango constitucional, persisten carencias graves en el sistema de salud:

  • Desabasto de medicamentos: Miles de pacientes, incluidos niños con cáncer, enfrentan dificultades para acceder a tratamientos esenciales.
  • Falta de equipo médico: Clínicas y hospitales carecen de insumos básicos para atender a los derechohabientes.
  • Vacunas insuficientes: La cobertura contra nuevas variantes de virus sigue siendo limitada.

Si la salud pública es realmente una prioridad, ¿por qué no enfocarse en resolver estos problemas antes de criminalizar el consumo de vapeadores?

Regular, no prohibir: Una alternativa viable

En lugar de prohibir, la regulación podría ofrecer una solución más efectiva:

  1. Control sanitario: Garantizar que los productos cumplan con estándares de calidad.
  2. Impuestos: Generar ingresos para financiar programas de salud y educación.
  3. Educación preventiva: Informar a la población sobre los riesgos del consumo, sin recurrir a medidas punitivas.

Esta estrategia ya ha demostrado ser exitosa con otras sustancias, como el tabaco y el alcohol, donde la regulación y los impuestos han contribuido a reducir su consumo y mitigar los daños asociados.

Una reflexión sobre las prioridades legislativas

La prohibición de los vapeadores genera un debate más profundo sobre las prioridades del gobierno y el Congreso. Mientras se toman decisiones para restringir productos que afectan a una parte limitada de la población, muchos mexicanos enfrentan problemas mucho más urgentes.

Elevar esta medida al rango constitucional parece desproporcionado, especialmente en un país con tantas necesidades sin atender.

¿Qué México queremos construir?

La decisión de prohibir los vapeadores abre una discusión sobre el balance entre la protección de la salud pública y la defensa de las libertades individuales. Más allá de la medida en sí, es crucial reflexionar sobre cómo el gobierno prioriza sus esfuerzos y recursos.

Un México que realmente valore la salud pública debería enfocarse en resolver problemas estructurales, garantizar medicamentos y equipamiento médico, y educar a la población. Prohibir sin ofrecer alternativas solo perpetúa problemas que afectan tanto a los consumidores como a la sociedad en general.

¡Únete a nuestro canal en WhatsApp! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.

Salir de la versión móvil