A pesar de que las presas de Nuevo León, como El Cuchillo (93.1%) y Cerro Prieto (108.3%), registran niveles de almacenamiento históricamente altos, la crisis hídrica para el sector industrial de la región está lejos de terminar. La verdadera causa del problema no es la falta de agua en los embalses, sino un déficit de infraestructura como el acueducto El Cuchillo II.
Para el ciudadano promedio de Nuevo León, las noticias sobre los niveles de las presas son un respiro. Ver que la presa El Cuchillo se encuentra al 93.1% de su capacidad y que Cerro Prieto incluso supera el 108% de su Nivel de Aguas Máximo Ordinario (NAMO) sugiere que la severa crisis hídrica de años anteriores ha quedado atrás. Sin embargo, esta aparente abundancia es un espejismo que oculta una realidad mucho más compleja y preocupante, especialmente para el motor económico del estado: su industria.
La Cámara de la Industria de Transformación de Nuevo León (CAINTRA) ha advertido que la escasez de agua sigue siendo uno de los principales obstáculos para el crecimiento de las empresas. ¿Cómo es posible que haya presas llenas y, al mismo tiempo, una crisis de abasto? La respuesta no está en el cielo, sino en el subsuelo: en la infraestructura pendiente y en la capacidad para llevar esa agua desde los embalses hasta las fábricas y los hogares.
El Panorama de las Presas: Una Falsa Sensación de Seguridad
Los datos más recientes de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey confirman un panorama hídrico superficial favorable. Al 10 de abril de 2025, los niveles eran los siguientes :
* Presa El Cuchillo: 1,045.92 millones de metros cúbicos (hm³), un 93.1% de su NAMO.
* Presa Cerro Prieto: 325 hm³, un 108.3% de su NAMO, lo que indica que está por encima de su capacidad ordinaria.
* Presa La Boca: 32.917 hm³, un 83.4% de su NAMO.
Estos niveles, producto de las lluvias de temporadas pasadas, garantizan en teoría el abasto para el consumo humano. Sin embargo, la capacidad de almacenar agua no es sinónimo de capacidad para distribuirla eficientemente.
El Verdadero Cuello de Botella: La Infraestructura
El problema central que enfrenta Nuevo León es la infraestructura para el transporte del agua. Durante décadas, la Zona Metropolitana de Monterrey ha dependido en gran medida del primer acueducto de El Cuchillo. La creciente demanda, impulsada por el crecimiento poblacional y el auge del nearshoring, ha superado la capacidad de esta única línea.
Es aquí donde proyectos como el acueducto El Cuchillo II y la Presa Libertad se vuelven críticos. Aunque El Cuchillo II fue inaugurado en septiembre de 2023, su operación aún no está al 100% de su capacidad de diseño, que es de 5,000 litros por segundo adicionales. La puesta en marcha total de sus equipos de bombeo y la estabilización del sistema son procesos que toman tiempo.
«La crisis del agua afecta a 3 de cada 10 empresas en Nuevo León… La escasez de agua se ha convertido en el tercer mayor obstáculo para su desempeño y crecimiento.» – Encuesta de Expectativas Económicas de CAINTRA.
La Presa Libertad, por su parte, aunque ya tiene su cierre hidráulico y puede captar agua, aún está en proceso de concluir obras complementarias para su plena integración al sistema de abasto.
El Impacto en la Industria: Un Freno al Crecimiento
Para la industria de Nuevo León, esta situación se traduce en costos y riesgos. Según CAINTRA, la escasez de agua afecta a tres de cada diez empresas, convirtiéndose en un obstáculo tan significativo como la incertidumbre política o la falta de personal capacitado.
Las empresas se ven forzadas a:
* Invertir en planes de contingencia: Como la compra de agua en pipas a costos elevados o la construcción de cisternas.
* Reducir operaciones: En casos extremos, algunas empresas han tenido que parar líneas de producción, afectando su competitividad.
* Repensar futuras expansiones: La incertidumbre sobre el abasto de agua a largo plazo puede frenar nuevas inversiones, un riesgo considerable en pleno auge del nearshoring.
La lección para Nuevo León es clara: la seguridad hídrica no se logra solo con presas llenas. Requiere una inversión constante y visionaria en infraestructura de distribución, tratamiento y reutilización del agua. Mientras proyectos como El Cuchillo II y la Presa Libertad no operen a su máxima capacidad, la región vivirá en un espejismo: con agua en los embalses, pero con la amenaza de la sed a la vuelta de la esquina.


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