Policía Estatal de Oaxaca detenido por asesinato de dos mujeres triquis

Un sicario de la Policía Estatal de Oaxaca fue arrestado tras el asesinato de dos mujeres triquis, en un crimen que sacude a la capital del estado.

La noche del 6 de noviembre de 2024, la ciudad de Oaxaca vivió un suceso estremecedor que marcó un antes y un después en la lucha por la justicia en el estado. Adriana y Virginia O. G., dos hermanas indígenas triquis, fueron asesinadas en un ataque armado directo cuando descendían de un taxi en la colonia Madero, una zona residencial del centro de la capital. Las dos mujeres, de 45 y 35 años, eran conocidas en la comunidad por su trabajo como vendedoras de artesanías en la Alameda de León, un punto clave de encuentro para los visitantes y habitantes de la ciudad.

El asesinato fue cometido por dos hombres en motocicleta que abrieron fuego contra las hermanas sin mediar palabra, dejándolas gravemente heridas. Poco después, se confirmó su deceso, lo que causó indignación entre las comunidades indígenas triquis y la sociedad en general. Este ataque se considera parte de una serie de hechos violentos que afectan a esta comunidad, ya de por sí vulnerable debido a su lucha por la defensa de los derechos humanos y la justicia social.

La identidad del sicario: Un policía estatal

A medida que avanzaban las investigaciones sobre este crimen, un hecho alarmante salió a la luz: uno de los implicados en el asesinato de las hermanas era un miembro activo de la Policía Estatal de Oaxaca. Identificado por las iniciales L. E. R. V., el sicario en cuestión fue arrestado y presentado ante las autoridades judiciales tras una orden de aprehensión obtenida por la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO).

El fiscal general, Bernardo Rodríguez Alamilla, confirmó que este individuo no actuaba de manera personal, sino que fue contratado para cometer el crimen. Este hecho desvela una preocupante realidad: la infiltración del crimen organizado en las instituciones encargadas de velar por la seguridad de los ciudadanos. El caso ha generado un profundo rechazo entre la sociedad, que exige respuestas sobre cómo un miembro de la Policía Estatal de Oaxaca pudo involucrarse en un acto de tal magnitud.

El trasfondo de este crimen: sicarios a sueldo

El asesinato de Adriana y Virginia O. G. no fue un acto aislado. Según los informes de la FGEO, los sicarios que perpetraron el crimen fueron contratados para ejecutar el homicidio, lo que sugiere que las víctimas fueron seleccionadas de manera deliberada. Las hermanas O. G., en su papel como defensoras de los derechos humanos de la comunidad triqui, se habían ganado el respeto y la admiración por su lucha constante en pro de la justicia social para su pueblo. Sin embargo, también se había especulado sobre los riesgos inherentes a este tipo de trabajo, particularmente cuando se está en el ojo de la violencia asociada con grupos criminales que operan en la región.

La Fiscalía General de Oaxaca, a través de su investigación, ha sostenido que los sicarios recibieron instrucciones precisas sobre cómo llevar a cabo el crimen, lo que implica una planificación premeditada y una ejecución rápida del ataque. Este detalle es crucial, ya que refuerza la idea de que el asesinato de las hermanas O. G. no fue un acto fortuito, sino parte de una estrategia más amplia, posiblemente vinculada a intereses políticos o económicos.

La búsqueda de justicia y la reacción social

Tras el asesinato, la comunidad triqui, así como diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos, expresaron su repudio al crimen y exigieron justicia para las víctimas. La noticia de que un miembro de la Policía Estatal estaba involucrado en el asesinato intensificó la indignación, ya que plantea dudas sobre la integridad de las fuerzas de seguridad en la región. Este caso se ha convertido en un símbolo de la lucha por la justicia en Oaxaca, donde las comunidades indígenas históricamente han sufrido discriminación y violencia, tanto por parte de actores externos como de autoridades locales.

La FGEO, por su parte, ha asegurado que se encuentra trabajando de manera conjunta con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) para esclarecer los hechos y evitar que este tipo de situaciones se repitan. A pesar de las investigaciones en curso, el caso ha dejado una herida abierta en la comunidad y ha puesto de relieve las carencias de un sistema de seguridad que, en ocasiones, parece estar más involucrado con el crimen organizado que con la protección de la ciudadanía.

Un panorama oscuro para las comunidades triquis

El caso de Adriana y Virginia O. G. es solo uno de muchos en los que las comunidades indígenas triquis han sido víctimas de violencia y abusos. El pueblo triqui, que habita en la región montañosa del estado de Oaxaca, ha sido blanco de agresiones constantes debido a su resistencia contra la opresión, la corrupción y la violencia de grupos criminales. A pesar de los esfuerzos por promover su desarrollo y respeto por sus derechos, el panorama sigue siendo sombrío.

El asesinato de las dos hermanas resalta la necesidad urgente de reformas estructurales en las instituciones de seguridad y justicia de Oaxaca, así como la creación de mecanismos que garanticen la protección de los defensores de derechos humanos. Las comunidades indígenas, especialmente las triquis, requieren una atención especial por parte del gobierno estatal y federal, con el fin de evitar que hechos como este sigan ocurriendo.

¡Únete a nuestro canal de Telegram! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.

Salir de la versión móvil