La madrugada del 6 de noviembre de 2024, la ciudad de Oaxaca fue escenario de un crimen desgarrador: el asesinato de dos mujeres triquis, Adriana y Virginia Ortiz García. Las víctimas, conocidas por su dedicación a la venta de artesanías en el centro de la ciudad, fueron baleadas al llegar a su casa a bordo de un taxi. Este ataque brutal no solo ha dejado un vacío en la comunidad, sino que también ha encendido una ola de indignación y protestas.
El crimen y las primeras investigaciones
Según las primeras versiones de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGE), el ataque ocurrió cuando las hermanas descendían del vehículo en la colonia Francisco I. Madero. De manera sorpresiva, varios hombres se acercaron y abrieron fuego contra las mujeres, causándoles la muerte de inmediato. El conductor del taxi también fue alcanzado por las balas y, tras ser herido, fue trasladado al hospital para recibir atención médica urgente.
El contexto del crimen es alarmante, pues Adriana y Virginia eran hermanas de Emelia Ortiz García, una activista destacada que forma parte de la dirigencia del Movimiento de Unificación de Lucha Triqui (MULT). Además, Emelia fue exdiputada suplente por el partido Morena en el Distrito 6 de Oaxaca. La noticia del asesinato ha provocado una fuerte reacción, no solo de la comunidad triqui, sino de diversos sectores de la sociedad.
Emelia Ortiz denuncia el feminicidio
A través de su cuenta de Facebook, Emelia Ortiz García denunció el crimen de manera pública, expresando su dolor y exigiendo justicia. En un emotivo mensaje, la activista subrayó: «Hermanas mías, hoy terminaron con sus vidas, mas no con sus ideales y sus voces de grito de paz en la nación triqui«. A lo largo de su publicación, Emelia pidió a las autoridades de todos los niveles de gobierno que aceleren las investigaciones y capturen a los responsables, tanto materiales como intelectuales.
El caso ha adquirido relevancia no solo por la identidad de las víctimas, sino por el contexto en que se enmarca. Las hermanas Ortiz García eran militantes de la organización MULT, un grupo que ha luchado durante años por los derechos de las comunidades triquis en Oaxaca. La violencia que enfrentan estas comunidades ha sido un tema recurrente en el estado, lo que ha generado una creciente preocupación por la seguridad en la región.
Respuesta de la Fiscalía General del Estado
Tras el asesinato, la Fiscalía de Oaxaca desplegó un equipo multidisciplinario para abordar el caso. Este equipo está conformado por expertos en perspectiva de género, derechos humanos e interculturalidad, elementos fundamentales para entender el contexto de las víctimas. La FGE también ha ofrecido apoyo psicoemocional y jurídico a las personas afectadas por el crimen.
Por su parte, la Fiscalía Especializada para la Atención a Delitos de Alto Impacto se encargó de llevar a cabo la investigación para esclarecer las circunstancias del asesinato. La FGE detalló que se han recolectado elementos que podrían ayudar a identificar a los responsables y llevarlos ante la justicia.
Reacción social y protestas
El asesinato de Adriana y Virginia Ortiz García ha desencadenado una ola de protestas en Oaxaca. Integrantes del MULT se han manifestado frente a la Secretaría de Gobernación (Segob) para exigir que la Fiscalía General de la República (FGR) atraiga el caso. Además, organizaciones feministas y derechos humanos han alzado la voz, condenando la violencia en la región y exigiendo un enfoque integral para resolver el conflicto agrario y de derechos humanos que afecta a las comunidades triquis.
En la conferencia matutina del 6 de noviembre, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, se refirió al crimen y expresó su condena. La mandataria aseguró que el gobierno federal intensificará sus esfuerzos para atender la violencia en la zona triqui, particularmente en lo relacionado con los conflictos agrarios y la protección de los derechos humanos de las comunidades indígenas.
La violencia en la región triqui: una crisis que persiste
El asesinato de Adriana y Virginia Ortiz García es un reflejo de la violencia estructural que afecta a las comunidades triquis en Oaxaca. Las tensiones por el control territorial y los conflictos agrarios han provocado un aumento en los ataques contra defensores de los derechos humanos, activistas y líderes sociales. La falta de una solución definitiva a estos problemas ha generado un ambiente de impunidad que facilita la comisión de crímenes como el de las hermanas Ortiz García.
Este crimen resalta la urgente necesidad de implementar políticas de seguridad y justicia que protejan a los pueblos indígenas, especialmente a aquellas mujeres que se encuentran en la primera línea de defensa de sus comunidades.
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