La comunidad indígena triqui de Oaxaca está sumida en el dolor y la indignación tras el feminicidio de dos de sus integrantes, Adriana y Virginia Ortiz, quienes fueron brutalmente asesinadas la noche del 5 de noviembre de 2024. Las dos mujeres, de 35 y 45 años respectivamente, fueron atacadas en la colonia Madero de la capital oaxaqueña al descender de un taxi luego de un largo día de trabajo vendiendo artesanías. Este trágico hecho es un símbolo de la violencia constante que sufren las mujeres indígenas en México, en especial en regiones como Oaxaca, donde la cifra de feminicidios continúa en aumento.
Una familia marcada por la violencia y el desplazamiento
Adriana y Virginia eran conocidas en la comunidad triqui por su incansable trabajo como artesanas y por su espíritu pacífico. Su hermana, Emelia Ortiz, defensora de derechos humanos y miembro activa del Movimiento de Unificación de Lucha Triqui (MULT), ha expresado su profundo dolor e indignación por el asesinato de sus hermanas. “Hermanas mías, hoy terminaron con sus vidas, más no con sus ideales y de sus voces de grito de paz en la nación triqui”, escribió Emelia en sus redes sociales, compartiendo su dolor y su lucha.
La familia Ortiz ha sido víctima recurrente de la violencia que azota a la región triqui. Dos primas de las mujeres, Daniela y Virginia Ortiz Ramírez, también se encuentran desaparecidas, y Emelia ha estado luchando incansablemente por que se haga justicia y que sus familiares puedan volver a casa. Sin embargo, el caso de Adriana y Virginia no es aislado, sino un reflejo de una realidad dolorosa que afecta a muchas familias indígenas en Oaxaca y otras regiones de México.
La violencia de género en Oaxaca y la lucha por justicia
Los feminicidios en Oaxaca han ido en aumento durante los últimos años, con cifras alarmantes que indican la extrema vulnerabilidad de las mujeres en esta región. Según el Grupo de Estudios para la Mujer “Ges Mujer”, con el asesinato de Adriana y Virginia, la cifra de mujeres asesinadas en Oaxaca en lo que va de 2024 ha alcanzado las 88 víctimas. Estos números reflejan una crisis de derechos humanos y de seguridad para las mujeres, especialmente para aquellas pertenecientes a comunidades indígenas, quienes enfrentan mayores riesgos y menores probabilidades de obtener justicia.
La situación de violencia en Oaxaca no es nueva, pero los crímenes de odio y feminicidios han aumentado significativamente, mientras que las autoridades locales se ven limitadas para controlar los ataques y brindar protección. Emelia Ortiz ha exigido a los tres niveles de gobierno que se realicen investigaciones exhaustivas para encontrar a los responsables del asesinato de sus hermanas. “Exijo cárcel para los autores tanto materiales como intelectuales”, señaló, subrayando la necesidad de justicia para todas las víctimas de feminicidio en el estado.
El conflicto en la región triqui y el desplazamiento forzado
La región triqui de Oaxaca es conocida no solo por su riqueza cultural y sus tradiciones, sino también por el conflicto constante que existe entre diferentes grupos por el control territorial. En los últimos años, la violencia en la región ha obligado a muchas familias a desplazarse, buscando un refugio seguro lejos de sus hogares. Hasta el momento, más de 100 familias triquis han tenido que abandonar sus comunidades, dejando atrás sus tierras y su historia en busca de paz y seguridad.
Esta situación de desplazamiento forzado también afecta especialmente a las mujeres, quienes, además de ser vulnerables por su condición de género, se encuentran expuestas a múltiples formas de violencia y discriminación. Las demandas de la comunidad triqui incluyen no solo justicia para las mujeres asesinadas, sino también una solución definitiva al conflicto territorial que ha generado tanta violencia en la región.
La necesidad de políticas efectivas para proteger a las mujeres indígenas
La tragedia de Adriana y Virginia pone de relieve la urgente necesidad de políticas públicas efectivas que garanticen la seguridad de las mujeres, especialmente aquellas pertenecientes a comunidades indígenas. Oaxaca es uno de los estados con mayor diversidad cultural en México, pero también es una de las entidades con mayores índices de pobreza, violencia y marginación. Las mujeres indígenas, como Adriana y Virginia, enfrentan una realidad llena de obstáculos y peligros que exigen la intervención de las autoridades para garantizar su protección y justicia.
La comunidad exige justicia y cambios estructurales
En la memoria de Adriana y Virginia, la comunidad triqui ha lanzado un llamado a la acción. A través de manifestaciones y pronunciamientos públicos, la comunidad exige justicia para las víctimas y un compromiso real de las autoridades para enfrentar la ola de feminicidios en Oaxaca. Las demandas incluyen una investigación exhaustiva para llevar ante la justicia a los responsables y una política de protección y apoyo a las familias de las víctimas de feminicidio y desplazamiento.
La comunidad triqui ha sido ejemplo de resistencia y lucha pacífica, y sus integrantes esperan que estos crímenes no queden impunes. “Ellas dos eran militantes de nuestra organización… exijo cárcel para los autores tanto materiales como intelectuales”, expresó Emelia, haciendo eco del clamor de una comunidad que ya no quiere seguir contando víctimas.
La violencia contra las mujeres es una crisis que afecta profundamente a las comunidades indígenas y rurales de México. Los feminicidios de Adriana y Virginia representan una herida en la memoria de la comunidad triqui y un llamado urgente para que el gobierno tome medidas concretas para detener esta ola de violencia. La justicia para estas mujeres no solo es necesaria para sus familias, sino también para una sociedad que busca erradicar la violencia de género y la impunidad.
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