El expresidente Enrique Peña Nieto ha roto su silencio para negar «rotundamente» las acusaciones de haber recibido un soborno de 25 millones de dólares para facilitar la compra del software espía Pegasus, asegurando que él se dedicaba a «dictar líneas de conducción» y no a la operación de contratos.
En una contundente reaparición en la escena pública desde su residencia en el extranjero, el expresidente de México, Enrique Peña Nieto, ha salido a desmentir las graves acusaciones que lo vinculan con una red de sobornos en la adquisición del controvertido software de espionaje Pegasus durante su mandato. La acusación, surgida de una disputa legal en Israel entre los proveedores del malware, alega un pago de 25 millones de dólares a una figura clave del gobierno mexicano, identificada en documentos como «P».
La defensa de Peña Nieto: «Totalmente falsa la nota»
A través de sus redes sociales, el exmandatario priista calificó la información como una «insinuación carente de sustento alguno» y lamentó la existencia de notas que, según él, «sin el mínimo rigor periodístico, hacen afirmaciones a la ligera y dolosamente». Su defensa se articula en varios puntos clave diseñados para distanciarlo de cualquier acto de corrupción operativa.
- * Negación categórica: Peña Nieto afirmó que la nota sobre supuestas aportaciones es «totalmente falsa», buscando desacreditar la fuente y la intención de la publicación.
- * Distanciamiento estratégico: El núcleo de su argumento reside en la frase: «Yo nunca di línea ni la di nunca». Con esto, se posiciona como un líder estratégico y no como un gestor involucrado en los detalles de la administración pública o la adquisición de tecnología. «Yo fui presidente, goberné un país, me dediqué a dictar líneas de conducción hacia donde queríamos ir», agregó, deslindándose de las áreas operativas.
- * Justificación de la herramienta: En un intento por contextualizar la compra, Peña Nieto comentó sobre la percepción general de vigilancia, afirmando que «México y todo el mundo se siente espiado». Justificó la adquisición del software como una herramienta necesaria para que las agencias de inteligencia del Estado combatieran a los grupos delictivos.
Reacciones políticas y el llamado a la justicia
La respuesta de Peña Nieto no ha tardado en generar reacciones en México. La organización de derechos humanos Artículo 19 ha exigido formalmente a la Fiscalía General de la República (FGR) que inicie una investigación exhaustiva no solo contra el expresidente, sino también contra otros altos funcionarios de su administración mencionados en el caso, como el exsecretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y el extitular del CISEN, Eugenio Imaz.
«Esta insinuación, completamente carente de sustento alguno, es dolosa para poner en duda mi honorabilidad». – Enrique Peña Nieto, expresidente de México.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum calificó el tema como «medio tremendo», pero consideró que la negativa de Peña Nieto ayudaba a aclarar la situación, una postura que podría ser interpretada como cautelosa ante el escándalo.
El caso Pegasus, que en su momento sacudió a la clase política, a periodistas y activistas, vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el uso de herramientas de vigilancia por parte del Estado y la persistente sombra de la corrupción en las altas esferas del poder.
