Ejidatarios buscan explotar 10 mil hectáreas de selva en Felipe Carrillo Puerto

Ejidatarios del municipio de Felipe Carrillo Puerto, en Quintana Roo, iniciaron ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) el trámite para obtener autorización de aprovechamiento forestal maderable en una superficie de 10 mil hectáreas de selva mediana subperennifolia, como parte de un proyecto de manejo a largo plazo.

El promovente es el Ejido Laguna Kana, que ingresó el Trámite Unificado de Aprovechamiento Forestal el 17 de diciembre de 2025, con el objetivo de regular la extracción de recursos forestales bajo criterios técnicos y ambientales, y no como una explotación sin control.

De acuerdo con el resumen ejecutivo del proyecto, el ejido cuenta con una dotación total de 18,495 hectáreas, de las cuales la asamblea ejidal decidió destinar 10 mil hectáreas como área forestal permanente, exclusiva para actividades forestales maderables y no maderables, tal como ya se había realizado en ciclos anteriores de corta.

El plan que ahora se presenta a la Semarnat propone un ciclo de corta de 25 años, en el que el aprovechamiento se haría de manera gradual y ordenada, con áreas anuales de trabajo que permitirían la recuperación natural de la selva. La propuesta contempla manejar alrededor de 400 hectáreas por año, sin desmontes totales ni cambio de uso de suelo.

Los ejidatarios plantean continuar con un método de selección, ya sea individual o por pequeños grupos de árboles, un sistema que evita la tala rasa y permite abrir de forma controlada el dosel de la selva. Con ello, se busca que entre más luz al sotobosque y se estimule la regeneración natural de las especies, acelerando la recuperación del ecosistema tras cada intervención.

¿Qué especies serán aprovechadas?

La zona donde se realizaría el aprovechamiento está compuesta principalmente por selva mediana subperennifolia, donde entre el 25 y 50 por ciento de los árboles pierden sus hojas en la temporada seca. Entre las especies que se manejan se encuentran el tzalam, jabín, chacá, chicozapote y chechén, todas propias de la región y de alto valor ecológico y forestal.

Además del manejo forestal, el proyecto contempla periodos de descanso para las áreas intervenidas, de hasta cinco años adicionales una vez concluido el ciclo de producción, lo que permitiría cerrar un segundo ciclo de aprovechamiento de largo plazo, con una duración total de hasta 30 años, bajo supervisión ambiental.

Los ejidatarios señalan que este esquema busca resarcir y minimizar los impactos al medio ambiente, al tiempo que genera empleo y beneficios económicos para las familias indígenas del ejido Laguna Kana. El proyecto, ahora en manos de la Semarnat, deberá ser evaluado para determinar si cumple con la normatividad ambiental y si el aprovechamiento propuesto garantiza la conservación y uso sustentable de los recursos forestales de la región.

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