En México, hablar de pobreza no es solo mencionar cifras: es contar la historia de millones de personas que luchan día a día por mejorar sus condiciones de vida. La última medición del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reveló que 13.4 millones de mexicanos dejaron la pobreza entre 2018 y 2024. Sin embargo, organizaciones de la sociedad civil advierten que estos números podrían no reflejar la realidad completa.
El Consorcio por la Medición y la Evidencia, conformado por instituciones como México ¿Cómo Vamos?, el IMCO, el CEEY, el CIEP, México Evalúa, la Ibero y Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, pidió revisar la metodología para garantizar transparencia y comparabilidad histórica.
El reto tras la desaparición del Coneval
Hasta hace poco, la medición de la pobreza multidimensional estaba en manos del Coneval, organismo desaparecido en 2024. Desde entonces, el Inegi asumió la tarea. El cambio generó preocupación porque, si bien el Inegi cuenta con la capacidad técnica, la independencia y el rigor metodológico son clave para mantener la confianza ciudadana.
Los ajustes en la forma de medir el acceso al agua, la salud o los gastos de los hogares provocaron que los indicadores de carencias disminuyeran. Sin embargo, las organizaciones insisten en que es necesario contar con herramientas que permitan comparar los resultados a lo largo del tiempo sin perder rigor.
¿Por qué importa la transparencia en las cifras de pobreza?
La medición de la pobreza no solo es un ejercicio estadístico: es la base para definir políticas públicas, diseñar programas sociales y evaluar si los recursos realmente llegan a quienes más los necesitan.
Un ejemplo claro es el acceso a servicios de salud. Con el cambio metodológico, los datos muestran una mejoría significativa, pero la experiencia de millones de familias que enfrentan largas esperas o falta de medicamentos sugiere otra realidad.
La confianza en las cifras es clave para que la sociedad, la academia y el propio gobierno puedan tomar decisiones basadas en evidencia y no en ajustes técnicos que alteren la percepción.
La demanda de las organizaciones
Las organizaciones agrupadas en el Consorcio hicieron un llamado específico al Inegi:
- Actualizar regularmente los instrumentos de medición para adaptarse a la realidad social.
- Garantizar la comparabilidad histórica de los indicadores de pobreza.
- Sustentar cada cambio metodológico con evidencia clara y pública.
- Promover la transparencia en la captación de información.
Estas medidas, aseguran, permitirán que la medición de la pobreza sea una herramienta confiable y no un recurso que pueda prestarse a la manipulación política.
El futuro de la medición de la pobreza en México
La historia reciente muestra que la medición de la pobreza es más que un tema técnico: es una cuestión de confianza ciudadana. Si bien el Inegi ha demostrado solidez, las voces de la sociedad civil recuerdan que lo más importante es que los números reflejen la vida real de las familias mexicanas.
El desafío será lograr que las estadísticas sirvan como un espejo fiel de la realidad, y no como un simple cálculo administrativo. Al final, detrás de cada número hay un rostro, una historia y una esperanza de vivir mejor.


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