En la actualidad, las alternativas para lograr la reproducción humana sobrepasan aquella manera tradicional de concebirla. Se decía que solamente a través de relaciones sexuales entre parejas fértiles podrían concebir un nuevo ser, sin embargo, retomando la historia, en el año 1978 nació la primera “niña probeta” llamada Louise Brown, resultado de una Fecundación In Vitro (FIV), cuyo procedimiento se dio obteniendo un óvulo de su madre, el cual fue fecundado en un laboratorio, y colocado posteriormente dentro del vientre de la madre, logrando con ello el primer embarazo con este procedimiento, siendo Louise la primera bebé resultado de una técnica de reproducción asistida (TRA).
A partir de exponer mundialmente este logro de reproducción humana a través de una técnica de reproducción asistida, las primeras personas que vieron luz en su camino para la conformación de una familia fueron aquellas parejas con algún tipo de infertilidad. Posteriormente, con la evolución científica sobre la reproducción asistida la demanda se fue ampliando en otras personas que también, por elección desean descendencia usando alguna TRA.
Pero, ¿qué son, y cuáles Técnicas de Reproducción Asistida existen actualmente? Las TRA se conocen como el conjunto de técnicas y tratamientos que favorecen a lograr un embarazo. Una de ellas, es la inseminación artificial, siendo la menos invasiva, debido a que técnicamente se introducen los espermatozoides en el útero para lograr la fecundación; la otra, que es con la que se creó Louise Brown, es la Fecundación In Vitro (FIV). Digamos que esta es más invasiva que la primera debido a que se tiene que crear el embrión en el laboratorio uniendo un óvulo y un espermatozoide y posteriormente colocarlo en el útero. Y la técnica que se ejecuta cuando presentan problemas los hombres es la Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides (ICSI). Dentro de este grupo se encuentra la controvertida gestación subrogada, la cual consiste en que una mujer decida gestar el hijo de una pareja o persona. Esta última técnica, da para otra reflexión futura, debido a las diversas posturas ideológicas.
Si hacemos el ejercicio de “googlear” las palabras “técnica de reproducción asistida”, desafortunadamente en las páginas y en blogs, ya sea de literatura general e incluso de literatura científica, aparece primero su relación con problemas de infertilidad, lo que nos deja ver que en la actualidad no se comprenden las técnicas de reproducción asistida como un recurso para aquellas parejas que no presentan infertilidad, pero que desean conformar una familia. Por ejemplo, está el caso de aquellas mujeres que deciden vivir una gestación en soltería, o parejas del mismo sexo, como son las lesbianas donde una de ellas podría sin problema someterse a alguna TRA con donante de esperma, u hombres homosexuales que deciden por una familia propia con ayuda de la gestación subrogada.
Reflexionemos sobre los ejemplos anteriores. Si quisieran acudir a una asistencia de salud pública que ofrezca el servicio de reproducción asistida, las personas que lo soliciten no tendrían lugar alguno de atención, debido a que dentro de los criterios de atención no se contemplan soluciones dirigidas en nuevas conformaciones de familia, sino que su enfoque está dirigido a solucionar afecciones clínicas como la infertilidad.
Si reflexionamos lo anterior, podemos ver que en México estamos a años luz de que dentro de los servicios de salud públicos se atiendan a las parejas no heterosexuales, a pesar de que la Suprema Corte de Justicia respalda como un derecho que estas parejas puedan ser usuarias de la reproducción asistida en los espacio de salud públicos. El gran problema se presenta en los criterios administrativos de las instituciones de salud pública, al no hacer válido este servicio para las parejas homosexuales, incluso en aquellas instancias que reconocen el concubinato entre personas del mismo sexo dentro de protocolo de atención, como es el caso del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que no les proporciona el servicio. Y para el caso de las mujeres solteras ni siquiera aparece como posible opción este servicio.
Lo anterior limita la posibilidad de que todas las personas, independientemente de su estado civil o preferencia sexual e identidad de género, puedan acceder a las técnicas de reproducción asistida como parte de su derecho a un servicio público que les garantice costos razonables. Lo anterior les trae una serie de consecuencias como es el limitarles la posibilidad de conformar su propia familia. Con ello, el Estado, al no garantizar las condiciones dentro de sus instituciones de salud el libre ejercicio a la reproducción humana de cualquier persona, violenta una parte fundamental de los derechos sexuales y reproductivos.
Una solución para el pleno ejercicio del uso de las técnicas de reproducción asistida en todas las personas es la urgencia de la creación de una ley sobre la materia en México, como se da en otros países de Iberoamérica que ya cuentan con una, por ejemplo se encuentran Argentina, Uruguay, Colombia y España. Si bien desde hace décadas en México se han propuesto iniciativas de ley o incluso artículos adicionales a la Ley General de Salud por distintos grupos parlamentarios, hasta el día de hoy no se ponen de acuerdo para que la ciudadanía pueda ejercer sin excusas o prejuicios el derecho a la reproducción humana a través de la reproducción asistida. Sin duda, esto aporta en seguir siendo un país con retrocesos graves en materia de los derechos sexuales y reproductivos.
FB: @mayra.chavezcourtois


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