El anuncio de Olinia, la nueva armadora automotriz respaldada por el gobierno de Claudia Sheinbaum, ha causado revuelo en los sectores empresariales y sociales. El proyecto, liderado por Roberto Capuano, busca posicionar a México en la producción de vehículos pequeños y económicos, con un enfoque en la soberanía tecnológica y el impulso a la innovación nacional.
Sin embargo, la propuesta enfrenta críticas debido al financiamiento público, los retos de competencia frente a gigantes automotrices y el historial mixto de proyectos gubernamentales similares, como Mexicana de Aviación y Gas Bienestar.
¿Qué es Olinia y por qué es controvertida?
Olinia es un proyecto impulsado por el gobierno federal en colaboración con instituciones académicas como el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el Tecnológico Nacional de México, encargadas del diseño de los vehículos. Según el plan, se lanzarán tres modelos iniciales, con énfasis en ser accesibles para el público y respetuosos con el medio ambiente.
Las críticas surgen por los siguientes motivos:
- Financiamiento público: Los recursos provendrán de impuestos, lo que genera dudas sobre su transparencia y viabilidad económica.
- Competencia desigual: Al ser financiada con dinero público, podría alterar la dinámica de un mercado dominado por empresas privadas con décadas de experiencia.
- Riesgo de fracaso: El historial de proyectos gubernamentales en sectores privados, como Mexicana de Aviación, genera escepticismo.
La postura del sector privado
La industria automotriz, encabezada por gigantes como Volkswagen, Nissan y General Motors, observa con cautela la llegada de Olinia. En declaraciones recientes, Holger Nestler, CEO de Volkswagen México, destacó el uso de tecnologías como la Inteligencia Artificial para optimizar sus procesos. Esto resalta el desafío que enfrentará Olinia al competir con marcas que invierten millones en innovación tecnológica y tienen una sólida red de distribución global.
¿Es Olinia una amenaza o una oportunidad?
El proyecto podría tener beneficios importantes si se gestiona adecuadamente:
- Fomento al talento nacional: Involucrar a instituciones académicas podría impulsar el desarrollo tecnológico mexicano.
- Aumento de empleos: La creación de plantas y agencias generaría empleos en diversas regiones del país.
- Promoción de la innovación: Si se manejan con transparencia, los recursos públicos podrían posicionar a México como líder en tecnologías automotrices.
Sin embargo, el éxito dependerá de la implementación de mecanismos de supervisión, un Consejo de Administración independiente y la capacidad del gobierno para competir en un mercado altamente sofisticado.
Un parteaguas o un error histórico
La Secretaria de Ciencia y Tecnología, Rosaura Ruiz, calificó a Olinia como un proyecto que irá “más allá de manufacturar vehículos”, considerándolo un símbolo de soberanía tecnológica. Sin embargo, expertos sugieren que el gobierno debe evitar caer en el populismo industrial, donde la búsqueda de autosuficiencia compromete la viabilidad económica y la confianza del sector privado.
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