sábado, enero 3, 2026

Obesidad; una batalla sin victorias y una crisis en ascenso

A pesar de los múltiples esfuerzos de las autoridades para combatir la obesidad tanto en Quintana Roo como en todo México, los resultados siguen siendo desalentadores. Desde programas gubernamentales, impuestos a productos ultraprocesados, campañas de concientización y reformas a leyes, han sido algunas de las estrategias implementadas en los últimos años. Sin embargo, las cifras de sobrepeso y obesidad continúan en aumento. 

En su última edición, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) menciona que más del 75 por ciento de la población adulta en el país presenta sobrepeso u obesidad, y de acuerdo con el historial de casos, la tendencia de los casos no ha dado señales de ir a la baja.

Uno de los principales problemas abordados en esta encuesta es que el sobrepeso y la obesidad no solo afectan a los adultos, sino que también tienen un alto impacto en los menores de edad, con una incidencia del 37 por ciento en etapa escolar y del 40 por ciento en adolescentes.

Estrategias sin resultados alentadores 

El aumento de casos de sobrepeso y obesidad es un tema que ha persistido desde la década de los 90’s, propiciado por la globalización y los tratados comerciales, como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que facilitaron la entrada masiva de alimentos procesados y la proliferación de cadenas de comida rápida en el país. 

Ante esta situación, las políticas públicas han buscado atacar el problema desde diferentes ángulos como la regulación del etiquetado frontal de productos ultraprocesados, la prohibición de la venta de comida chatarra dentro y fuera de las escuelas, así como el aumento de impuestos a bebidas azucaradas son algunas de las medidas que han intentado modificar los hábitos de consumo. 

En el caso de Quintana Roo, el Congreso local aprobó una serie de modificaciones a la Ley de Educación para restringir la publicidad y venta de alimentos no saludables dentro de las escuelas en 2024. Esta estrategia va de la mano con la estrategia del gobierno Federal para que a partir de este mes se prohiba la venta de alimentos chatarra en las escuelas públicas y privadas. 

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos emprendidos desde el ámbito gubernamental, la evidencia demuestra que estos no han sido ni serán suficientes para revertir la realidad del sobrepeso y la obesidad en el país.

El cambio viene desde el hogar 

El cardiólogo Arturo Castán, explicó que la atención y prevención de la obesidad no es una responsabilidad exclusiva del ámbito gubernamental, sino que la clave del cambio se encuentra en los hábitos que se fomentan desde el hogar. 

La alimentación, el nivel de actividad física y la relación con la comida son factores que se aprenden en la infancia y que determinan, en gran medida, la salud a lo largo de la vida.

“La obesidad es el factor número uno en que detona las principales causas de muerte en el país y que se asocian a enfermedades cardiacas o enfermedades crónicas como la diabetes. Es una situación que no ha sido abordada de forma correcta por los gobiernos, al final del día, por más que lo prohiban, las personas siempre van a encontrar la forma de comer unas papitas, de tomarse una coca, de fumarse un cigarro”, explicó.

Reconoció que el ritmo de vida acelerado y la falta de tiempo para preparar alimentos saludables han llevado a muchas familias a depender de opciones rápidas y poco nutritivas. Además, de que el sedentarismo ha incrementado con el uso excesivo de dispositivos electrónicos, reduciendo aún más la actividad física en niños y adultos.

“El centro de toda esta situación, radica en el hogar y en el entorno en el que nos desenvolvemos. Influye mucho los hábitos de la casa, las personas con las que se pasa tiempo y la dinámica laboral de cada persona, porque el estrés también propicia esta condición. 

“Se requiere una mayor accesibilidad a alimentos saludables, especialmente en comunidades de bajos recursos, donde la obesidad está estrechamente vinculada a la pobreza. Las políticas públicas deben enfocarse en garantizar que las familias tengan acceso a opciones nutritivas y asequibles”, destacó. 

Reconoció que para lograr un cambio real, es fundamental que las estrategias gubernamentales vayan acompañadas de un cambio cultural dentro de los hogares. 

“La educación nutricional debe ser una prioridad desde la infancia, promoviendo hábitos saludables a través de programas escolares y campañas dirigidas a los padres de familia.

Es momento de comprender que la solución no está únicamente en las regulaciones, sino en la transformación de la cultura alimentaria y de salud en cada familia”.

Paco Marín
Paco Marín
Paco Marín es un periodista egresado en Comunicación y Periodismo por la Universidad Latinoamericana. Su experiencia abarca una amplia gama de temas críticos como salud, política, medio ambiente, infraestructura y educación, lo que le confiere un conocimiento diverso y una perspectiva integral en sus contribuciones. Su formación académica y experiencia práctica fortalecen la fiabilidad y experticia del contenido que genera.
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