Una nueva zona de baja presión en el océano Atlántico incrementó este domingo su probabilidad de desarrollo ciclónico a un 70 por ciento en siete días, según el reporte más reciente del Sistema Meteorológico Nacional (SMN).
El fenómeno, asociado a una onda tropical, se ubica a seis mil 380 kilómetros al este de las costas de Quintana Roo, frente a las islas Cabo Verde, en África. De acuerdo con los pronósticos, podría evolucionar a ciclón tropical a mitad de la semana, por lo que las autoridades mantienen su vigilancia.
El SMN recomendó a la población mantenerse informada a través de los canales oficiales, aunque por el momento no representa un riesgo inmediato para el territorio mexicano.
¿Por qué se forman tantas zonas de baja presión en el Atlántico?
El meteorólogo especializado en fenómenos tropicales, Franklin Arceo, explicó que esta temporada de huracanes se ha caracterizado por una alta frecuencia de ondas tropicales que generan zonas de baja presión en la misma región del Atlántico.
“Estamos viendo una temporada activa porque las condiciones del océano son propicias: el agua está más caliente de lo habitual y la atmósfera presenta menor resistencia a la formación de nubes de gran desarrollo. Esa combinación es lo que dispara el nacimiento de tantas zonas de baja presión una tras otra”, detalló.
Arceo también destacó que de acuerdo con los monitoreos satelitales se ha podido apreciar que la mayoría de estos sistemas siguen trayectorias similares, siempre con dirección al Caribe y posteriormente hacia Florida o el Golfo de México, esto debido a las condiciones climáticas en esta zona.
“Los vientos dominantes en esta parte del Atlántico empujan las ondas tropicales hacia el oeste. Por eso casi todas apuntan hacia el Caribe, lo que pone en alerta a las islas, las costas de Quintana Roo y también al sureste de Estados Unidos”, comentó.
Condiciones que cambian su desarrollo
Sin embargo, el especialista aclaró que, al igual que su trayectoria, estos sistemas también se ven influidos por las condiciones cambiantes conforme se aproximan al Caribe, lo que explica por qué no todas las zonas de baja presión logran evolucionar hasta convertirse en huracanes.
“Muchas se disipan porque se encuentran con zonas de aire seco o con fuertes corrientes de viento que rompen su estructura. Solo aquellas que encuentran aguas cálidas, humedad abundante y poca resistencia atmosférica son las que alcanzan fuerza suficiente para convertirse en ciclones”, comentó.
En la mayoría de los casos que sí logran intensificarse, el desplazamiento se desvía hacia el norte, lo que provoca que los huracanes impacten en su mayoría a Estados Unidos.
“Esa curvatura hacia el norte se debe a la influencia de los sistemas de alta presión en el Atlántico. Son como paredes invisibles que redirigen el camino de las tormentas”, dijo.
Arceo agregó que, aunque la vigilancia debe mantenerse constante, no todas las zonas de baja presión representan un peligro real para México por lo que no hay que caer en alarmismos y confiar en las indicaciones de las autoridades federales y estatales.
“Es importante no caer en alarma cada vez que se forma un sistema en Cabo Verde, es muy común como hemos visto que se formen ahí. La mayoría se disuelve o cambia de rumbo, pero sí debemos estar atentos porque basta con que uno encuentre las condiciones adecuadas para convertirse en un huracán de alto impacto”, advirtió.


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