El paro nacional de maestros en protesta por las reformas a la Ley del Issste puso en jaque el proceso de aprendizaje de miles de estudiantes en Quintana Roo. Padres de familia alzan la voz, preocupados por el impacto que esta suspensión indefinida de clases está teniendo en la educación de sus hijos.
“Entendemos que los maestros tienen derecho a manifestarse, pero nuestros hijos no tienen la culpa. Llevan varios días sin clases y eso los está afectando en su rendimiento escolar”, se queja Érika Flores, madre de dos niños en nivel primaria. Como ella, muchos padres de familia han manifestado su frustración ante la incertidumbre de cuándo se normalizará el calendario académico.
En escuelas públicas federalizadas de Cancún, Solidaridad y Chetumal, la ausencia de docentes ha sido evidente, mientras los padres deben dejar a sus hijos en casa o bajo el cuidado de familiares y el ciclo escolar avanza y los contenidos se quedan rezagados.
“Mi hijo estaba preparándose para un examen y ahora no sabemos si lo van a reprogramar. No hay información clara”, señala Juan Méndez, padre de familia en Playa del Carmen.
El problema se agrava para quienes trabajan y no tienen con quién dejar a sus hijos. “Tuve que pedir permiso en el trabajo porque no tengo con quién dejar a mi hija. Esto nos afecta a todos”, dice Laura Rodríguez, quien teme que la situación se prolongue y altere la rutina familiar y laboral de muchas personas.
A pesar de la inconformidad, algunos padres han mostrado su respaldo al movimiento magisterial, aunque piden que se busquen alternativas que no perjudiquen a los alumnos. “No estamos en contra de que los maestros luchen por sus derechos, pero creemos que deberían buscar otras formas de presionar al gobierno sin afectar la educación de los niños”, comenta Roberto Aguilar, residente de Cancún.
Hasta el momento, las autoridades educativas no han emitido una solución definitiva ante el paro magisterial, lo que mantiene la incertidumbre en las familias.
