Un multihomicidio en Sonora ha encendido las alertas nacionales. Una mujer y sus tres pequeñas hijas fueron asesinadas, y el principal sospechoso, su pareja, ha sido detenido y vinculado por la Fiscalía a una organización criminal dedicada al narcotráfico en Hermosillo.
La violencia en México ha mostrado una de sus caras más crueles en Sonora, con el feminicidio de una mujer y el asesinato de sus tres hijas, dos de ellas gemelas de 11 años y una de nueve. Este acto, que por sí solo constituye una tragedia nacional, ha destapado una arista aún más alarmante: la posible infiltración de la violencia y la impunidad del crimen organizado en el ámbito doméstico.
Un sospechoso con vínculos criminales
La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora actuó con celeridad, anunciando la detención del presunto responsable: la pareja sentimental de la madre asesinada. Sin embargo, el dato que ha elevado el caso a una nueva dimensión de preocupación es la declaración oficial de la propia Fiscalía, que vincula directamente al detenido con una organización criminal que opera en Hermosillo y con actividades de distribución de drogas.
Esta conexión no es un detalle menor. Sugiere que la dinámica de poder, control y violencia extrema, característica de los cárteles, podría estar trasladándose a las relaciones de pareja, exacerbando el riesgo para miles de mujeres en el país. El caso obliga a las autoridades a investigar si la brutalidad del crimen fue influenciada por la pertenencia del sospechoso a este grupo delictivo.
«Siempre se va a condenar»: La reacción presidencial
El multihomicidio ha resonado hasta Palacio Nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum condenó enérgicamente los hechos, asegurando que su administración «siempre va a condenar cualquier feminicidio y violencia contra niñas y niños». Su declaración busca enviar un mensaje de cero tolerancia, pero también evidencia la magnitud de un problema que no cesa.
«La Fiscalía anuncia la detención de un hombre, pareja de la mujer, a quien vinculan con una organización criminal de Hermosillo y a la distribución de drogas». – Reporte de la Fiscalía de Sonora.
Un síntoma de una crisis más profunda
Este caso no puede ser visto de forma aislada. Ocurre en un contexto de violencia persistente en el norte del país y enciende las alertas sobre la vulnerabilidad de mujeres y niños frente a un doble monstruo: el machismo estructural y la brutalidad del crimen organizado.
Cuando la lógica del narco —donde la vida tiene poco valor y la violencia es la principal herramienta de poder— se introduce en el hogar, las consecuencias son devastadoras. El caso de Sonora es un llamado urgente a las autoridades para que aborden la violencia de género no solo como un problema social, sino como un asunto de seguridad nacional intrínsecamente ligado a la lucha contra el crimen organizado.
