En el campamento tortuguero de Punta Sur, en Cozumel, se vivió este fin de semana un hecho extraordinario: el nacimiento de una tortuga marina albina. El acontecimiento fue dado a conocer por la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, quien destacó que este suceso es un recordatorio de la fragilidad de la vida silvestre y la importancia de seguir protegiendo la biodiversidad.
El albinismo es una condición genética que se presenta cuando un organismo carece de melanina, el pigmento natural que da color a la piel, los ojos y el caparazón en el caso de las tortugas. Esta ausencia se debe a una mutación hereditaria que impide la correcta producción de melanocitos, células encargadas de generar el pigmento.
Belleza y vulnerabilidad
Aunque la apariencia de una tortuga albina resulta sorprendente y cautivadora, también la hace más vulnerable. Al carecer de pigmento, su piel y caparazón no tienen protección contra la radiación solar, lo que puede afectar su supervivencia. Además, su coloración clara la vuelve más visible ante depredadores en el mar y en la arena.
La gobernadora Mara Lezama subrayó que este nacimiento debe servir como un recordatorio de la responsabilidad colectiva de cuidar los ecosistemas y especies marinas. El caso se suma a los esfuerzos de la Fundación de Parques y Museos de Cozumel, que año tras año protege nidos de tortugas en la isla, liberando a miles de crías al mar.
Reto para la especie
En México, todas las especies de tortugas marinas están catalogadas en peligro de extinción. Las amenazas principales son la pérdida de hábitat, la contaminación de los océanos, el saqueo de nidos y la pesca incidental. La aparición de una cría albina, aunque excepcional, refuerza la necesidad de proteger cada ejemplar que llega a las playas.
El nacimiento de esta tortuga albina quedará registrado como un aporte valioso a la biodiversidad y un reflejo de la riqueza natural de Cozumel.


TE PODRÍA INTERESAR