Museo Olmeca divide a Tabasco: Acusan riesgo ambiental; gobierno defiende proyecto

Museo Olmeca divide a Tabasco: Acusan riesgo ambiental; gobierno defiende proyecto
Polémica Museo Olmeca Tabasco: ¿Legado cultural o ecocidio? Debate intenso

El ambicioso proyecto del Museo Nacional de la Cultura Olmeca en Villahermosa, Tabasco, impulsado por el gobernador Javier May Rodríguez, enfrenta una creciente oposición ciudadana y de activistas, quienes alertan sobre un posible «ecocidio» y critican la falta de consulta y transparencia, mientras las autoridades estatales defienden su valor cultural y niegan afectaciones ambientales.

Un museo para la cuna Olmeca: El proyecto oficial

En el corazón de la región considerada cuna de la civilización olmeca, el gobierno de Tabasco, encabezado por Javier May Rodríguez, impulsa la creación del Museo Nacional de la Cultura Olmeca. El proyecto se ubicaría en un área del emblemático Parque Tomás Garrido Canabal en Villahermosa, con una intervención proyectada sobre aproximadamente 14,000 metros cuadrados de lo que muchos consideran un vital pulmón verde de la ciudad. El objetivo declarado es ambicioso: repatriar, conservar y difundir el vasto legado de la cultura olmeca, una de las más antiguas e influyentes de Mesoamérica.

Este esfuerzo se enmarca en una visión más amplia de «transformación cultural del sureste mexicano» y se alinea con una tendencia creciente de revalorización de las narrativas nacionalistas y el patrimonio cultural mexicano. No obstante, la elección del sitio no está exenta de controversia, ya que es el mismo lugar donde un proyecto museístico anterior, el Musevi, enfrentó dificultades y finalmente no prosperó como se esperaba.

 Voces críticas: Temor por el «Pulmón Verde» de Villahermosa

La propuesta ha desatado una ola de preocupación y rechazo entre diversos sectores de la sociedad tabasqueña y activistas ambientales. Una petición en la plataforma Change.org, exigiendo la cancelación del proyecto, acumuló más de 27,000 firmas en tan solo 24 horas, evidenciando la magnitud del descontento.

Las principales alarmas se centran en el potencial impacto ambiental negativo, que algunos no dudan en calificar de «ecocidio». Se teme la pérdida irreparable de un espacio verde emblemático, la afectación a la flora y fauna local, y posibles daños al cuerpo lagunar adyacente al parque. A estas preocupaciones se suma una fuerte crítica por la aparente falta de transparencia y consulta pública.

Los opositores señalan que no se ha presentado un proyecto ejecutivo terminado, ni una evaluación de impacto ambiental rigurosa, ni se ha realizado un proceso de licitación para la obra. Esta opacidad ha alimentado la desconfianza y ha motivado llamados a protestas y movilizaciones ciudadanas.

«La ciudadanía advierte sobre el impacto ambiental y la pérdida de un espacio emblemático en el Parque Tomás Garrido», señala la descripción de la petición en Change.org.

Gobierno responde: «No habrá ecocidio ni improvisación»

Frente a la creciente polémica, las autoridades estatales han salido a defender el proyecto y a desmentir las acusaciones. La secretaria de Cultura de Tabasco, Aída Elba Castillo Santiago, y el titular de la Secretaría de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas (SOTOP), Daniel Casasús Ruz, han asegurado categóricamente que el parque no será intervenido de manera perjudicial y que no habrá daño ambiental.

Según la versión oficial, el proyecto aún se encuentra en mesas técnicas de diseño y no existen planos aprobados, licitaciones en curso ni trabajos de construcción iniciados. Argumentan que la intención es recuperar el concepto original del museógrafo Carlos Pellicer para la zona, no sustituirlo ni violentarlo, y que cualquier intervención respetará la flora, la fauna y el entorno lagunar.

Además, se ha enfatizado que la conservación de las piezas olmecas estará a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), con el aval de la UNESCO. El gobierno ha llegado a hablar de una «desinformación coordinada» y ha cuestionado que se proteste contra un proyecto que, aseguran, aún no está definido en su totalidad.

 El debate abierto: Cultura, medio ambiente y participación ciudadana

La controversia en torno al Museo Nacional Olmeca en Tabasco pone de manifiesto un conflicto recurrente en el desarrollo de grandes proyectos: el choque entre la legítima aspiración de promover el legado cultural y la imperiosa necesidad de proteger el medio ambiente y los espacios públicos valorados por la comunidad.

 La rápida y masiva movilización ciudadana frente a las aseveraciones gubernamentales de que no hay un proyecto definido ni daño inminente, revela un profundo nivel de desconfianza. Esta situación sugiere que la simple presentación de «hechos» por parte de las autoridades podría no ser suficiente para calmar las inquietudes si no se establecen canales genuinos de diálogo y participación ciudadana efectiva desde las etapas tempranas del proyecto. La historia de proyectos impuestos sin consulta previa en diversas partes de México probablemente alimenta este escepticismo.

El proyecto busca honrar un legado histórico fundamental para la identidad mexicana, pero las preocupaciones se centran en el impacto presente y futuro sobre un espacio vital para la calidad de vida de los habitantes de Villahermosa.

El desafío reside en cómo conciliar estas perspectivas, aparentemente contrapuestas, asegurando que la promoción cultural no se realice a expensas del patrimonio natural y el bienestar ciudadano. La transparencia, los estudios de impacto rigurosos y, sobre todo, una auténtica voluntad de escuchar y incorporar las voces de la comunidad será cruciales para el futuro de este polémico museo.

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