Los Ministros de Defensa de la OTAN acordaron el 5 de junio de 2025 un nuevo y ambicioso conjunto de objetivos de capacidad y una propuesta de plan de inversión en defensa del 5% del PIB de los países miembros, buscando asegurar la preparación para el combate y fortalecer la disuasión de la Alianza en los próximos años.
En un movimiento que subraya la gravedad del actual panorama de seguridad global, los Ministros de Defensa de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) han dado un paso significativo para reforzar las capacidades militares de la Alianza. Durante su reunión en Bruselas el pasado 5 de junio, se acordó un nuevo y ambicioso conjunto de objetivos de capacidad, acompañado de una propuesta para que los países miembros eleven su inversión en defensa hasta el 5% de su Producto Interno Bruto (PIB).
Nuevos Objetivos para una Alianza «Más Fuerte y Letal»
El acuerdo alcanzado en Bruselas busca transformar a la OTAN en una alianza «más fuerte, más justa y más letal», según se desprendió de las comunicaciones oficiales. El Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, confirmó que estos nuevos objetivos de capacidad “describen exactamente qué capacidades necesitan invertir los Aliados en los próximos años”.
El propósito es claro: mantener una disuasión y defensa robustas y asegurar la «preparación para la guerra» (warfighting readiness) en los años venideros.
Este lenguaje directo y la magnitud de los objetivos reflejan una reevaluación estratégica de las amenazas percibidas. Ya no se trata solo de mantener una postura defensiva tradicional, sino de prepararse activamente para un eventual conflicto de alta intensidad.

Plan de Inversión en Defensa: Hacia el 5% del PIB
Los objetivos recién definidos servirán como base para un nuevo plan de inversión en defensa, que se espera sea formalmente aprobado en la próxima Cumbre de la OTAN en La Haya.
La cifra central: una exhortación a que los países miembros inviertan el 5% de su PIB en defensa, distribuido de la siguiente manera:
- 3.5% del PIB para el gasto de defensa «central».
- 1.5% del PIB adicional para inversiones relacionadas con defensa y seguridad, como infraestructura crítica y fortalecimiento de la resiliencia nacional.
Este nuevo umbral del 5% supone un incremento significativo respecto al histórico 2%, establecido como referencia desde la Cumbre de Gales en 2014. Ya antes del anuncio, fuentes cercanas a las discusiones habían anticipado que la meta del 2% era considerada insuficiente ante las amenazas actuales.
«Los objetivos describen exactamente qué capacidades necesitan invertir los Aliados en los próximos años… para mantener nuestra disuasión y defensa fuerte y a nuestros mil millones de personas seguras.»
— Mark Rutte, Secretario General de la OTAN
La presión sobre los gobiernos nacionales será considerable, ya que tendrán que justificar ante sus ciudadanos la decisión de destinar una proporción tan elevada del presupuesto a defensa en medio de otras prioridades sociales y económicas.
El Contexto Geopolítico: Ucrania y la Disuasión Nuclear
La iniciativa se produce en un contexto internacional marcado por la guerra en Ucrania, que ha redefinido la agenda estratégica de la OTAN. El Secretario General Rutte reafirmó el compromiso con Kyiv, subrayando que en 2025 se han prometido más de 20 mil millones de euros en asistencia de seguridad por parte de los aliados.
En paralelo, la disuasión nuclear vuelve a ocupar un lugar clave en la narrativa estratégica. Rutte señaló que esta sigue siendo la «piedra angular de la seguridad de la Alianza», y que se garantizará que sus capacidades nucleares permanezcan «fuertes y efectivas para preservar la paz, prevenir la coerción y disuadir la agresión».
La combinación de una Rusia revanchista, el aumento del gasto militar chino y las incertidumbres sobre el compromiso estadounidense a largo plazo están empujando a la OTAN a adoptar un enfoque más agresivo y autosuficiente en términos de defensa colectiva.
Perspectiva de EE.UU. y la Relación con Canadá
Desde la perspectiva estadounidense, el embajador de EE.UU. en Canadá, Pete Hoekstra, ha declarado que Washington observa de cerca la evolución del presupuesto de defensa canadiense, aunque aclaró que no impondrá cifras específicas a Ottawa.
Hoekstra reconoció que el bajo gasto de Canadá en defensa ha sido históricamente un «irritante» en la relación bilateral. La adopción del nuevo objetivo del 5% podría aumentar la presión sobre países como Canadá, que actualmente se encuentran lejos incluso de la meta del 2%.
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