En la frontera entre México y Estados Unidos, un proyecto innovador busca recuperar a la rana de patas rojas, especie nativa que estuvo al borde de la desaparición. Con ayuda de inteligencia artificial, los científicos analizan horas de grabaciones de audio para identificar los sonidos de la fauna local.
El hallazgo más esperado llegó cuando, tras años de intentos, se escuchó el distintivo llamado reproductivo de esta especie en estanques del sur de California. El éxito no fue inmediato: primero se trasladaron masas de huevos desde Baja California, donde organizaciones ambientales como Fauna del Noroeste construyeron hábitats artificiales para fortalecer la población.
La IA permitió confirmar que los renacuajos no solo sobrevivieron, sino que también comenzaron a reproducirse en su nuevo entorno. Esto representa un paso clave para la restauración del ecosistema fronterizo, amenazado por el cambio climático, especies invasoras y la fragmentación que generó la construcción de muros.
Conservación sin fronteras
La rana de patas rojas es considerada el anfibio nativo más grande del oeste de Estados Unidos y tiene un valor cultural, pues se cree que inspiró el famoso cuento de Mark Twain. Sin embargo, perdió más del 90% de su hábitat debido a la sequía, la urbanización y la introducción de la rana toro, que la desplazó durante más de un siglo.
Hoy, la colaboración entre científicos de ambos países abre una nueva esperanza. En Baja California, la población creció de apenas 20 ejemplares a más de 400, mientras que en California ya se cuentan más de 100 adultos en estanques de restauración. Incluso se han detectado beneficios colaterales, como la reducción de mosquitos transmisores de enfermedades.
Este esfuerzo binacional demuestra que la naturaleza no entiende de fronteras ni muros. Con tecnología, ciencia y cooperación, las ranas de patas rojas vuelven a cantar a ambos lados de la línea divisoria, marcando un triunfo en la lucha por preservar la biodiversidad.


TE PODRÍA INTERESAR