La noche del 24 de agosto quedó marcada en Zacatecas por una tragedia que estremeció a la comunidad médica y a todo el estado. Una adolescente de 17 años perdió la vida en el Hospital General de Zona No. 1 del IMSS tras ser diagnosticada con rabia humana, enfermedad que no se registraba en la entidad desde hace casi cuatro décadas.
La joven, originaria de Mezquital del Oro, en la frontera con Jalisco, falleció a las 19:30 horas por una falla multiorgánica. Su caso fue confirmado por la Secretaría de Salud de Zacatecas en un comunicado oficial.
El inicio de la tragedia: un viaje que cambió todo
El 22 de junio, durante unas vacaciones familiares en el municipio de Valparaíso, la adolescente fue mordida por un zorrillo infectado con rabia. Lo que parecía un accidente menor se convirtió en el inicio de una pesadilla.
Semanas después, al presentar síntomas graves, fue trasladada a un hospital en Durango, donde surgió la primera sospecha de rabia. Posteriormente, al confirmarse su derechohabiencia en el IMSS, se le ingresó en Zacatecas, donde permaneció en terapia intensiva bajo cuidados especializados.
A pesar de los esfuerzos médicos, su estado se deterioró hasta provocar su fallecimiento.
Cerco epidemiológico en la región
Tras el caso, la Secretaría de Salud de Zacatecas activó un cerco epidemiológico, rastreando a todas las personas que tuvieron contacto con la paciente y reforzando medidas de prevención en las comunidades cercanas.
El objetivo es contener cualquier posible riesgo de contagio y evitar un brote en la zona, donde el contacto con fauna silvestre representa una amenaza latente para la salud pública.
Una alerta sobre la rabia en México
La rabia es una enfermedad viral mortal que afecta al sistema nervioso central y se transmite principalmente por la mordedura de animales infectados. Aunque México ha avanzado en su control, este caso revive la alerta sanitaria sobre la importancia de la prevención, vacunación y atención médica inmediata tras cualquier accidente con fauna silvestre.
La muerte de esta adolescente no solo deja un vacío en su comunidad, sino también un recordatorio de la vulnerabilidad de las regiones alejadas frente a enfermedades consideradas “raras” en la actualidad.


TE PODRÍA INTERESAR