El muelle público de Puerto Marqués, en Acapulco, continúa tomado desde el 31 de octubre por ex comisarios y prestadores de servicios turísticos, quienes denuncian la falta de respuesta de Fonatur y la ausencia de compromisos formales sobre obras inconclusas en la zona. Pese a acercamientos con el gobierno estatal, los manifestantes aseguran que no liberarán el embarcadero hasta que se establezca un acuerdo por escrito y se atiendan las demandas comunitarias.
Exigen presencia de Fonatur y garantías por escrito
Durante una conferencia realizada junto al muelle bloqueado, los inconformes señalaron que, aunque la Comisión de Agua Potable y Saneamiento de Guerrero ya inició trabajos en la planta tratadora de aguas residuales, Sebastián Ramírez Mendoza, director de Fonatur, no se ha presentado en el lugar, lo cual consideran una falta de respeto a la comunidad.
Entre las exigencias principales destacan:
- Firma de una minuta de acuerdos que garantice la conclusión de obras pendientes.
- Reparación total de las banquetas, actualmente en obra inconclusa desde hace dos semanas.
- Dragado y limpieza de la laguna negra de Puerto Marqués.
- Atención al riesgo urbano generado por obras a medio terminar.
Los manifestantes recalcan que no rechazan el proyecto del Marinabús, sino la manera en que se ha ejecutado, sin consulta ni cumplimiento de compromisos previos sobre la mejora del entorno urbano.
Señalan un proceso de desplazamiento y privatización
Los ex comisarios advirtieron que Puerto Marqués enfrenta desde hace años un desplazamiento gradual de habitantes y prestadores de servicios, en beneficio de la privatización de playas y terrenos, lo que atribuyen a proyectos turísticos impulsados sin consenso social.
Según denuncian, este proceso comenzó con la venta de tierras en Punta Diamante, continuó con la construcción de una marina privada en Majahua, y ahora avanza con la operación del Marinabús en un muelle público bajo control de la Secretaría de Marina.
“Nos han quitado terreno poco a poco. Primero en el cerro, luego en Majahua y ahora es este muelle”, afirmó el ex comisario Raúl Zurita, uno de los voceros del movimiento.
Zurita también cuestionó la versión oficial sobre la inversión asignada al muelle:
“Dicen que invirtieron 20 millones de pesos, pero solo pusieron un tramo y una caseta. No confiamos en los políticos, nos han engañado”.
El vocero advirtió que, si no hay respuesta en los próximos días, podrían bloquear la vialidad el viernes o sábado.
Fonatur asegura que los trabajos siguen y que no firmará minutas
En respuesta, el director de Fonatur, Sebastián Ramírez Mendoza, declaró en conferencia separada que sí ha visitado Puerto Marqués en diversas ocasiones y afirmó que las obras continúan con fecha de conclusión en diciembre, incluyendo el alumbrado público.
Ramírez Mendoza rechazó la exigencia de firmar un acuerdo formal y afirmó que la nueva política institucional no operará bajo “mesas de negociación” tradicionales, sino bajo cumplimiento directo de obras.
Reconoció que las demandas de los habitantes son legítimas, debido a “años de abandono”, pero pidió paciencia y aseguró que el Marinabús será un beneficio turístico para la zona.
Conflicto en pausa: un muelle clave sigue sin operar
El muelle, que sería una de las estaciones del nuevo sistema de transporte marítimo Marinabús, permanece cerrado al tránsito turístico y comercial, afectando a prestadores de servicios locales, embarcaciones privadas y actividades recreativas.
Mientras tanto, la tensión crece en el poblado, donde los manifestantes acusan una campaña de desprestigio en redes sociales, que intenta tildar su protesta de “política”, pese a que participan personas de diferentes posturas partidistas.
La falta de diálogo directo y el retraso de las obras mantienen el conflicto estancado. Todo indica que la presión continuará, y la posibilidad de nuevos bloqueos sugiere un incremento del conflicto si no se establece una vía de negociación formal.
El caso de Puerto Marqués refleja un conflicto recurrente en zonas turísticas: proyectos de modernización sin consenso social, obras prometidas sin concluir y ausencia de diálogo directo entre autoridades y comunidades.
Mientras Fonatur defiende que los trabajos están en marcha, los prestadores de servicios exigen garantías reales y visibles, en un escenario donde la desconfianza histórica pesa más que las promesas oficiales.
Hasta que no haya acuerdos firmados y obras terminadas, el muelle seguirá tomado y el Marinabús continuará sin operar en una de las playas más emblemáticas de Acapulco.


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