El reloj marcaba las nueve de la mañana cuando las primeras voces comenzaron a escucharse por las calles del centro de Uruapan, Michoacán. No eran consignas políticas ni cantos de campaña; eran gritos de dolor y de exigencia.
“Él no murió, el gobierno lo mató”, coreaban miles de ciudadanos que salieron a exigir justicia por el asesinato del alcalde Carlos Manzo, ocurrido hace casi una semana.
La marcha fue una de las más grandes que ha vivido Uruapan en los últimos años. Negocios cerrados, avenidas bloqueadas y una sola consigna unió a toda la ciudad: exigir paz y seguridad.
“Queremos paz”: el reclamo que unió a todo Uruapan
El enojo de los uruapenses se siente en cada esquina. Durante horas, miles de personas caminaron portando camisetas blancas y pancartas con mensajes de indignación y esperanza.
“Queremos paz”, gritaban los asistentes, recordando que el alcalde asesinado había pedido apoyo para pacificar la región, pero que —según aseguran— fue ignorado por los gobiernos estatal y federal.
“Parece que vino todo el pueblo”, dijo una mujer al ver la magnitud de la marcha, que avanzó entre llantos, aplausos y un sentimiento compartido de pérdida.
La abuela de Manzo, símbolo del dolor y la resistencia
Al frente de la marcha iba Raquel Ceja, la abuela de 89 años de Carlos Manzo, en una silla de ruedas y con lágrimas que no se detenían. “Mátenme a mí, no les tengo miedo”, alcanzó a decir entre sollozos cuando tomó el micrófono en la plaza principal.
Su figura, frágil pero firme, se convirtió en el rostro del duelo colectivo. Los asistentes rompieron en aplausos y algunos se arrodillaron para rezar.
“Él no tenía necesidad, pero lo hizo por su gente”, dijo la señora Raquel, recordando cómo su nieto insistía en servir a los uruapenses pese a las amenazas.
El Movimiento del Sombrero, símbolo que se transformó en legado
Muchos de los asistentes portaban sombreros en homenaje al Movimiento del Sombrero, el movimiento social del que emergió Manzo antes de convertirse en alcalde.
Ahora, ese símbolo se ha transformado en una bandera de resistencia y memoria. “Miedo, solo al silencio”, decía una de las pancartas que más aplausos recibió.
Los manifestantes culparon tanto al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla como a la presidenta Claudia Sheinbaum por el abandono institucional. “Fuera Morena”, fue otra de las consignas que resonaron entre los miles de asistentes.
Uruapan, una ciudad que exige justicia y presencia del Estado
Mientras la Guardia Nacional y la Guardia Civil Michoacana resguardaban el evento, la manifestación transcurrió en calma. Sin embargo, el mensaje fue contundente: la gente no confía en las promesas oficiales.Los uruapenses demandan una recomposición real de la estrategia de seguridad y que la justicia para Carlos Manzo no se quede en el discurso.
Hoy, su imagen está en cada esquina, convertida en símbolo de un liderazgo que —paradójicamente— creció aún más después de su muerte.


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