Durante más de cuatro décadas, México intentó sin éxito consolidar un Registro Nacional de Cáncer. Hoy, por primera vez, el país cuenta con una base preliminar de 30 mil casos documentados, un avance histórico que busca transformar la forma en que se previene, detecta y atiende esta enfermedad.
Una deuda histórica con la salud pública
El proyecto nació en 2018 con registros en Mérida, Tijuana, La Paz y Guadalajara. Sin embargo, la pandemia frenó su continuidad en 2020. Fue hasta 2023 cuando se retomó, con base en los avances de Yucatán, la ciudad más adelantada en la recolección de datos.
La doctora Yelda Leal Herrera, titular del Centro Institucional de Capacitación y Registro de Cáncer del IMSS, explicó que los resultados son aún preliminares, pero representan un paso firme hacia un sistema de información que permitirá medir con precisión la magnitud de los tumores malignos en México.
Los tipos de cáncer más frecuentes en México
De los 30 mil casos documentados, el cáncer de mama lidera la lista con un 29%, seguido de los tumores digestivos (19%), y aquellos relacionados con la salud femenina, como útero y ovario (14%). En el caso de los hombres, los tumores en órganos genitales representan un 11%.
Esta información es clave para definir políticas de prevención y detección temprana, pues estos tipos de cáncer se encuentran entre las principales causas de muerte en el país.
Ciudades centinela y expansión del registro
El registro se amplió en 2024 a nuevas ciudades: León, Puebla, Ciudad Obregón y Villahermosa, sumándose a las pioneras. Actualmente, se cuenta con información completa de Mérida (9 mil casos) y casi consolidada de Guadalajara (6 mil casos).
Próximamente se integrarán Aguascalientes, Monterrey y Veracruz, lo que permitirá tener una visión más representativa de la enfermedad en las regiones norte, centro y sur del país, abarcando al menos al 10% de la población mexicana.
Más allá de las cifras: un cambio en la lucha contra el cáncer
La doctora Leal Herrera subraya que la utilidad de este registro no se limita a contar casos: permitirá proyectar la situación del cáncer a nivel nacional, evaluar políticas públicas y mejorar la estrategia de detección y tratamiento.
Se trata de un esfuerzo coordinado con el Instituto Nacional de Cancerología, la Fundación Mexicana para la Salud y lineamientos de la Organización Mundial de la Salud, que recomiendan construir bases continuas durante al menos cinco años para que los datos sean considerados representativos.
Lo que significa para pacientes y familias
Detrás de cada número hay una historia de vida. Para miles de familias, este registro representa la esperanza de que los diagnósticos sean más tempranos, los tratamientos más eficaces y la investigación más sólida. México, finalmente, se acerca a la meta de un mapa real de incidencia del cáncer, herramienta vital para salvar vidas.


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