sábado, enero 3, 2026

Mayo Zambada revela épica verdad en operativo clandestino

Mayo Zambada comparte un relato que expone la traición interna y los riesgos ocultos detrás del golpe criminal que estremeció a México

Mayo Zambada inició un capítulo inesperado en la historia del crimen organizado cuando su presunto secuestro y posterior entrega a las autoridades estadounidenses se convirtió en el detonante de una batalla política, criminal y diplomática que aún genera repercusiones profundas en México y Estados Unidos.

Un encuentro pactado que terminó en traición

El relato sobre lo ocurrido en aquella reunión a las afueras de Culiacán expuso un giro que pocos anticipaban. Testimonios judiciales, declaraciones en corte y una carta posterior reconstruyeron los momentos en que Mayo Zambada acudió confiado a un encuentro con integrantes de una facción rival del cártel, convencido de que mantenía un diálogo operativo con ellos. Esa aparente relación funcional había permitido establecer puentes incluso en tiempos de tensiones internas.

Pero el ambiente era distinto ese día. La presencia de hombres armados con uniformes tácticos y la insistencia en reunirse en un espacio poco habitual sembraron las primeras dudas, aunque Mayo Zambada no rompió el protocolo ni expresó señales evidentes de desconfianza. Su experiencia lo había llevado, durante décadas, a detectar riesgos antes de que se materializaran, pero esta vez la estrategia orquestada superó incluso su instinto.

El operativo sorpresa que cambió la narrativa

La acción fue rápida y quirúrgica. De acuerdo con el expediente judicial, hombres armados entraron a través de un ventanal para someter a la víctima. A partir de ese instante, el control que Mayo Zambada había mantenido durante décadas se desvaneció. Fue esposado, encapuchado y trasladado por la ventana hasta un vehículo en el que iniciaría un trayecto decisivo hacia una pista clandestina.

La camioneta avanzó durante quince minutos mientras los ejecutores seguían instrucciones precisas. Lo que no sabían era que su plan desencadenaría una cadena de consecuencias geopolíticas, legales y criminales que modificarían por completo la estructura del Cártel de Sinaloa. Durante ese trayecto, Mayo Zambada comenzó a percibir que el rumbo de su historia se redefinía sin posibilidad de retorno.

La avioneta, la bebida sedada y el giro del destino

Cuando llegó el momento de abordar la aeronave, la operación ya estaba en su fase crítica. Según la declaración de Joaquín Guzmán López, la bebida con sedantes tenía la finalidad de mantener bajo control cualquier reacción inesperada. El piloto, ajeno a las implicaciones políticas del traslado, se limitó a seguir el plan de vuelo hacia la frontera.

Dentro del avión, Mayo Zambada permaneció atado al asiento mientras intentaba comprender la profundidad de la traición. Muchos expertos interpretaron este episodio como el ocaso de uno de los liderazgos criminales más duraderos, mientras otros lo consideraron solo una nueva reinvención de una figura envuelta históricamente en mitos e información contradictoria.

Un golpe que incomodó a gobiernos y potencias

El doble arresto generó tensiones inmediatas. México cuestionó la falta de información y el riesgo diplomático. Estados Unidos, por su parte, se deslindó de cualquier participación, aunque analistas insistieron en que sería improbable que una operación de tal magnitud ocurriera sin la intervención de agencias estadounidenses.

En ese escenario de suspicacia, Mayo Zambada se convertía no solo en un personaje central del crimen organizado, sino en una figura cuyo destino impactaba decisiones de seguridad nacional. La narrativa oficial y la narrativa judicial parecían correr por carriles paralelos en los que cada declaración abría una grieta nueva.

El vacío de poder y la violencia posterior

La detención desató un reacomodo brutal. Zonas de Sinaloa, ya tensas por las disputas internas, se sumergieron en una ola de violencia que evidenció la fragilidad del equilibrio criminal. Mientras el gobierno reforzaba la presencia militar, analistas advertían que la captura de Mayo Zambada podía ser solo la antesala de un conflicto más profundo.

Los Chapitos, al mando de su propia estructura criminal, enfrentaban cuestionamientos por la estrategia planteada. Lo que en teoría había sido un movimiento para obtener beneficios judiciales terminó convirtiéndose en una compleja red de consecuencias inesperadas dentro y fuera del país.

El testimonio que reescribe la historia

Lo que Mayo Zambada escribió en su carta posterior no solo funcionó como un testimonio personal: fue interpretado por expertos como un mensaje dirigido hacia múltiples públicos. En su relato, reconstruyó la escena del secuestro y expuso la aparente coordinación del operativo sin mencionar explícitamente a los involucrados, pero dejando suficiente información para entender su versión de los hechos.

Esa carta también abrió la puerta a una lectura política: un capo con más de cuarenta años de influencia en el narcotráfico hablaba explícitamente de traición, corrupción y engaño, mientras intentaba reposicionarse narrativamente ante un mundo que creía que su historia había terminado.

Un cierre que no es cierre

Aunque la operación culminó con su arresto, las preguntas sobre el futuro del Cártel de Sinaloa y sobre la posición de Mayo Zambada en la historia del crimen organizado siguen abiertas. Su figura continúa generando polémica, análisis y especulaciones, y su nombre permanece en el centro del debate sobre seguridad, política y poder en México.

Giovanna Cancino
Giovanna Cancino
Giovanna Cancino es una experimentada profesional de la comunicación, Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Con más de una década de trayectoria en medios impresos y digitales, se ha consolidado como reportera y editora. Su profundo conocimiento se refleja en sus colaboraciones en la sección deportiva 'Sport Judge', así como en las importantes secciones Nacional e Internacional, asegurando una cobertura fiable y relevante para nuestros lectores.
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