Por tercera ocasión, las calles de la Ciudad de México fueron escenario de una protesta masiva contra la gentrificación. Aunque las autoridades reportaron «saldo blanco», la manifestación evidencia la creciente tensión social por la crisis de vivienda que afecta a miles de capitalinos.
El corazón de la Ciudad de México volvió a ser el epicentro de una de las luchas sociales más visibles de la actualidad: la batalla contra la gentrificación. Miles de personas, en su mayoría jóvenes, marcharon este sábado desde el Ángel de la Independencia hasta el Zócalo en la que fue la tercera gran manifestación para exigir un alto al desplazamiento de residentes y el derecho a una vivienda digna.
El gobierno de la capital reportó que la jornada concluyó con «saldo blanco», es decir, sin actos vandálicos ni enfrentamientos de gravedad. Sin embargo, este resultado pacífico no oculta la tensión y la frustración que motivan estas protestas recurrentes.
Crónica de una Protesta Anunciada
La manifestación, que fue monitoreada de cerca por las autoridades e incluso motivó una alerta de seguridad por parte de la Embajada de Estados Unidos, transcurrió de manera mayoritariamente ordenada. Colectivos ciudadanos, inquilinos y organizaciones sociales corearon consignas y portaron pancartas que reflejaban el núcleo de su descontento.
«La Vivienda no es un Lujo»: Las Voces Detrás de la Manifestación
El motor de la protesta es una realidad que golpea a cada vez más habitantes: el encarecimiento descontrolado de las rentas, la proliferación de alquileres turísticos de corta estancia tipo Airbnb que sacan viviendas del mercado residencial, y la construcción de megaproyectos que no responden a las necesidades de los vecinos locales.
Los manifestantes argumentan que la vivienda ha dejado de ser un derecho para convertirse en una mercancía, un «lujo» inalcanzable para quienes han vivido por generaciones en colonias que ahora son objeto de especulación inmobiliaria.
«Dejó dos departamentos porque se convirtieron en Airbnb, viaja cinco horas para estudiar y paga 10,000 pesos por un cuarto. Este es el escenario para los jóvenes en la CDMX.» – Testimonios que reflejan la crisis de vivienda.
Un Conflicto que Crece: ¿Por Qué una Tercera Marcha?
El hecho de que esta sea la tercera movilización masiva en un corto periodo es el indicador más claro de que el problema, lejos de resolverse, se está agudizando. Los manifestantes señalan que las respuestas del gobierno han sido insuficientes y que no existen regulaciones efectivas para frenar la especulación inmobiliaria ni para proteger a los inquilinos del desplazamiento.
El «saldo blanco» de la marcha es una buena noticia en términos de seguridad, pero la verdadera noticia es la persistencia y el crecimiento de un movimiento social que no está dispuesto a ceder en su demanda fundamental: una ciudad para vivir, no solo para visitar o para invertir. La paz en las calles contrasta con la guerra silenciosa que se libra en los contratos de alquiler y en los avisos de desalojo.
