El bloqueo de la carretera federal México-Cuautla, que se prolongó por más de ocho horas, generó un fuerte caos vial que afectó a miles de automovilistas, transportistas y vecinos de la zona. La protesta fue encabezada por habitantes de diversas colonias quienes, cansados de la falta de respuesta de las autoridades municipales y estatales, exigieron atención inmediata a problemas de infraestructura y compromisos incumplidos por parte del actual gobierno.
Ocho horas de parálisis vial y enojo ciudadano
El cierre inició alrededor de las nueve de la mañana, cuando los inconformes se apostaron en la vía federal para impedir el paso. La situación se tornó crítica debido a que en esta zona convergen tres importantes vías: la carretera México-Cuautla, la autopista México-Puebla y el Circuito Exterior Mexiquense.
Este punto estratégico convirtió el bloqueo en un verdadero embotellamiento que se extendió por kilómetros. Conductores denunciaron a medios locales y nacionales que algunos pasajeros, entre ellos personas mayores y pacientes delicados de salud, quedaron atrapados durante horas sin posibilidad de avanzar ni buscar rutas alternas.
Demandas de los manifestantes
De acuerdo con los vecinos que participaron en el cierre, el objetivo de la protesta era exigir el cumplimiento de promesas de campaña realizadas por el actual gobierno municipal, encabezado por la alcaldesa Abigail Sánchez.
Las principales demandas se centraron en:
- Solución inmediata al problema de las inundaciones que afectan cada temporada de lluvias a colonias enteras.
- Reubicación de estaciones y del carril confinado del Trolebús Chalco-Santa Marta, proyecto que, según los inconformes, fue mal planeado y genera afectaciones a la movilidad y al comercio local.
- Presencia de autoridades de primer nivel que den respuestas claras y compromisos firmes, no solo funcionarios de segundo rango sin poder de decisión.
Autoridades rebasadas
Uno de los puntos que más molestó a los manifestantes fue la falta de capacidad de reacción del gobierno municipal y estatal. Señalaron que la alcaldesa no atendió la problemática de manera oportuna, mientras que las autoridades estatales no lograron establecer canales efectivos de negociación durante las primeras horas del bloqueo.
Esta situación prolongó la protesta mucho más de lo esperado y ocasionó que el malestar ciudadano se intensificara, ya no solo por las demandas originales, sino por la indiferencia gubernamental ante un conflicto que paralizó una de las carreteras más transitadas del centro del país.
Una mesa de negociación como salida
Finalmente, después de más de ocho horas de cierre ininterrumpido, los inconformes accedieron a liberar la carretera. La decisión se tomó luego de que representantes del gobierno estatal se comprometieran a instalar una mesa de negociación en la que participarían tanto autoridades municipales como delegados de las colonias afectadas.
El levantamiento del bloqueo permitió restablecer la circulación vehicular, aunque el flujo tardó varias horas en normalizarse debido al gran número de autos y camiones detenidos durante el cierre.
El trasfondo del conflicto
Este episodio refleja una problemática recurrente en la zona oriente del Valle de México: la falta de planeación urbana y el incumplimiento de compromisos gubernamentales que terminan derivando en protestas sociales.
Los vecinos insisten en que no buscan afectar a la ciudadanía, pero señalan que, ante la omisión de las autoridades, recurrir al bloqueo carretero es la única forma de ser escuchados. Aseguran que seguirán presionando hasta obtener soluciones reales a sus demandas, especialmente en lo referente a la infraestructura pluvial y la reubicación del Trolebús Chalco-Santa Marta, un proyecto que, según ellos, se implementó sin considerar las necesidades locales.
El bloqueo de la carretera México-Cuautla dejó en evidencia los serios problemas de gestión gubernamental y comunicación con la ciudadanía. Miles de automovilistas fueron afectados durante ocho horas, mientras que las autoridades parecieron actuar tarde y sin la capacidad de dar una solución inmediata.
Aunque la liberación de la vía trajo alivio, los vecinos dejaron claro que sus demandas siguen sobre la mesa. El reto para los gobiernos municipal y estatal será dar respuestas concretas que eviten nuevos episodios de bloqueo que afecten no solo la movilidad, sino también la confianza ciudadana en sus instituciones.


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