El Zócalo de la Ciudad de México respira de nuevo. Tras 21 días, el plantón de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha sido levantado, pero la calma aparente esconde una herida profunda: una factura económica de 62 millones de pesos y una paz social que pende de un hilo.
El campamento que ocupó la plaza más importante del país desde el 15 de mayo ha desaparecido, pero el eco de la protesta resuena con fuerza en los comercios del Centro Histórico y en los pasillos del poder. Ahora, con la plaza despejada, llega el momento de contar los costos, tanto los visibles como los invisibles.
La Factura de 62 Millones de Pesos
La cifra es contundente y proviene de quienes sufrieron el impacto directo. Vicente Gutiérrez Camposeco, presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco) de la CDMX, estimó las pérdidas económicas en 62 millones de pesos durante los días que duró el plantón.
Este número no es una abstracción; representa ventas no realizadas, reservaciones canceladas y salarios en riesgo para miles de trabajadores de restaurantes, hoteles, tiendas de ropa y comercios de todo tipo que dependen del flujo constante de personas en el corazón de la ciudad.
«Parecemos rehenes, estamos en medio de un conflicto en el que no tenemos nada que ver… Su estrategia es estrangular a la Ciudad de México», declaró el presidente de la Canaco, utilizando una palabra, «rehenes», que encapsula la frustración y la impotencia sentida por el sector empresarial y los ciudadanos afectados.
Una Tregua que Nació Dividida
Mientras los comercios contaban sus pérdidas, los maestros contaban sus votos. La decisión de levantar el plantón no fue un consenso, sino el resultado de una votación extremadamente reñida que revela las profundas divisiones dentro del propio movimiento magisterial.
Según los informes, la propuesta de retirarse del Zócalo se aprobó con 5,555 votos a favor y 5,298 en contra. Una diferencia de apenas 257 votos.
Este dato es crucial porque demuestra que casi la mitad de la base presente en la asamblea se oponía a terminar la protesta. La paz que hoy se vive en el Zócalo es, por tanto, una paz frágil. La presión de un sector significativo del magisterio para continuar con las movilizaciones sigue latente, y la posibilidad de un regreso a las calles en el futuro cercano es muy real.
«Movilizar, Negociar»: Una Estrategia que No Termina
La CNTE se ha retirado, pero no ha claudicado. Sus demandas centrales, principalmente la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y la actual reforma educativa, siguen sobre la mesa de negociación con el gobierno federal. Su estrategia histórica, descrita por analistas como un ciclo de «movilizar, negociar, movilizar» , simplemente ha entrado en una nueva fase.
El plantón ha terminado, pero la cicatriz que deja en el tejido social y económico de la Ciudad de México es profunda. La pregunta que resuena en el Zócalo vacío no es solo quién pagará la factura de 62 millones de pesos, sino cuánto tiempo durará esta tensa calma antes de que el ciclo de la protesta se reactive.
- * Política (Noticia del Dia de Mayor Impacto Ciudad de México)
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