Durante décadas, algunos de los ríos más importantes de México se convirtieron en símbolo del deterioro ambiental. Las descargas de aguas residuales sin tratamiento, la contaminación industrial, la basura y la deforestación transformaron cauces que antes eran fuente de vida en focos de contaminación. Ahora, el Gobierno federal busca revertir ese daño mediante el compromiso número 92 de la presidenta Claudia Sheinbaum: el saneamiento de los ríos Atoyac, Tula y Lerma-Santiago.
La estrategia contempla obras hidráulicas, restauración ambiental, vigilancia permanente y participación comunitaria, con una inversión superior a los 20 mil millones de pesos durante el sexenio.
La secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, explicó que el proyecto representa un cambio de enfoque respecto a políticas anteriores. “Nosotros hemos cambiado la visión, la narrativa”, afirmó al informar que ya no se trabaja únicamente sobre el cauce de los ríos, sino sobre toda la cuenca. Esto implica combinar infraestructura hidráulica con soluciones basadas en la naturaleza, como la construcción de humedales, la reforestación de riberas y la recuperación de ecosistemas completos.
Los tres ríos concentran buena parte de los problemas ambientales del país. El sistema Lerma-Santiago tiene una longitud de mil 360 kilómetros, atraviesa seis estados y beneficia a más de 21 millones de personas. El río Atoyac recorre 162 kilómetros entre Tlaxcala y Puebla y abastece a alrededor de 3.7 millones de habitantes. Por su parte, el río Tula se extiende por 191 kilómetros entre el Estado de México e Hidalgo y beneficia a unas 800 mil personas. En conjunto, representan uno de los mayores retos ambientales del país.
Desde el inicio de los trabajos, las autoridades han recorrido más de 340 kilómetros de ríos, realizado muestreos en 322 sitios y movilizado a unas seis mil personas de instituciones públicas, universidades y centros de investigación.
Durante los diagnósticos se detectaron 3 mil 202 descargas industriales, 479 tiraderos clandestinos de basura, 460 industrias potencialmente contaminantes y zonas donde el 22% del suelo presenta riesgo de deforestación. Además, se han restaurado 11 áreas naturales protegidas como parte de la recuperación integral de las cuencas.
RÍO ATOYAC: AGUA TRATADA Y CONTROL DE DESCARGAS
El saneamiento del río Atoyac comprende una primera etapa de 63 kilómetros de intervención y registra un avance del 85%, informó el director general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Efraín Morales. Entre las principales acciones se encuentran la construcción de 12 kilómetros de líneas de reúso para destinar agua tratada al riego agrícola, trabajos en cuatro plantas de tratamiento, la instalación de 40 kilómetros de colectores y el desazolve de 20 kilómetros del cauce.
El proyecto también contempla la reforestación de más de mil 100 hectáreas, el ordenamiento de 371 descargas de drenaje, la eliminación de 110 tiraderos clandestinos de basura, la construcción de un humedal, un parque público con espacios deportivos y un centro permanente de vigilancia para monitorear la calidad del agua y detectar oportunamente nuevas fuentes de contaminación. La intención es evitar que, una vez recuperado el río, vuelva a deteriorarse.
RÍO TULA: LIMPIAR LA PRESA Y EVITAR INUNDACIONES
En Hidalgo, la estrategia para recuperar el río Tula combina acciones ambientales con obras de protección civil. Uno de los trabajos más importantes se desarrolla en la presa Endhó, donde ya fueron retirados 110 mil metros cúbicos de lirio acuático que afectaban la calidad del agua. Paralelamente, se realizan campañas de fumigación para combatir al mosquito Culex, cuya proliferación representa un problema para las comunidades cercanas.
El proyecto incluye además la ampliación de la capacidad de una planta de tratamiento de la Comisión Federal de Electricidad, la construcción de colectores junto con el gobierno de Hidalgo, seis kilómetros de obras de protección contra inundaciones, estaciones de monitoreo de cantidad y calidad del agua, el ordenamiento de alrededor de 140 descargas y la eliminación de 19 tiraderos clandestinos. También se instalará un centro de vigilancia que permitirá supervisar permanentemente el estado del río y de las zonas recuperadas.
La secretaria del Medio Ambiente, Alicia Bárcena, destacó que una de las metas es ampliar la zona protegida del Parque Nacional Tula para integrar la laguna de Bojay y convertirla en un espacio restaurado que, además, será visible desde el paso del tren. Según explicó, el objetivo no es únicamente mejorar el agua, sino recuperar espacios públicos y fortalecer la relación de las comunidades con su entorno natural.
LERMA-SANTIAGO: EL RETO AMBIENTAL MÁS GRANDE
El sistema Lerma-Santiago representa el desafío más complejo debido a su extensión y a la cantidad de población que depende de él. La primera fase contempla la recuperación de 65 kilómetros, con un avance cercano al 90%. Las obras comenzaron en Jalisco y posteriormente se extenderán a otros tramos del sistema.
Las acciones incluyen el desazolve de 16 kilómetros del cauce, la rehabilitación de seis plantas de tratamiento de aguas residuales, la instalación de sistemas solares en otras siete plantas para garantizar su operación continua, la construcción de 26 kilómetros de colectores, tres estaciones de monitoreo de calidad del agua y la reforestación de más de 2 mil 800 hectáreas. También se construirá un centro de monitoreo y un parque público para que las familias vuelvan a convivir con el río una vez que mejore su calidad ambiental.
UNA ESTRATEGIA MÁS ALLÁ DE LIMPIAR EL AGUA
El programa federal persigue cuatro objetivos principales: mejorar la calidad del agua, restaurar los ecosistemas, prevenir inundaciones y reconectar a la población con los ríos. Para lograrlo se construyen diez nuevas plantas de tratamiento, se rehabilitan otras 23, se instalan 94 kilómetros de colectores y se fortalecen las inspecciones a industrias potencialmente contaminantes.
En materia ambiental, el Gobierno reporta la restauración de 4 mil 639 hectáreas, la protección de otras mil 700 para conservación, la recuperación de 8 mil 243 hectáreas en siete áreas naturales protegidas, así como la instalación de trampas para basura y estaciones automáticas de monitoreo. Además, se han retirado envases de plaguicidas y agroquímicos que representaban un riesgo para las comunidades y los ecosistemas.
Otro componente importante busca devolver estos espacios a la población. Para ello se construirán nueve parques recreativos, cinco de ellos en la cuenca Lerma-Santiago, dos en Tula y dos más en el Atoyac. Paralelamente, más de 40 mil personas han participado en jornadas de limpieza que permitieron recolectar alrededor de 4 mil 667 toneladas de basura acumulada en los cauces y sus alrededores.
¿POR QUÉ ESTÁN TAN CONTAMINADOS ESTOS RÍOS?
La presidenta Claudia Sheinbaum resumió las causas principales de la contaminación de estos ríos: drenajes municipales sin tratamiento, descargas industriales fuera de norma, acumulación de basura y azolve provocado por la deforestación.
Para atender estos problemas, explicó que el Gobierno construye drenajes marginales, nuevas plantas de tratamiento, humedales, obras de desazolve y programas de reforestación en las laderas.
“Escogimos estos tres ríos porque, de acuerdo con la Conagua y con el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, son históricamente los más contaminados”, señaló.
La mandataria afirmó que la meta no es realizar una limpieza temporal, sino dejar infraestructura permanente que garantice el saneamiento durante las próximas décadas y permita recuperar estos ríos como espacios de vida para las comunidades.
Hasta ahora se han realizado más de 170 inspecciones y algunas empresas ya fueron sancionadas o clausuradas. Otras participan mediante acciones de compensación ambiental, como la construcción de humedales o trabajos de reforestación.
