Los restos de una posible mujer que habitó la península hace siglos fueron localizados en las profundidades del cenote Yaakun, en Playa del Carmen, un hallazgo que dio origen a un nuevo proyecto de investigación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para proteger este importante patrimonio arqueológico subacuático y evitar su deterioro o saqueo.
La posible mujer fue nombrada Yatzil, palabra que significa «persona amada» en maya, en referencia al nombre del cenote Yaakun, cuya traducción al español es «amar». El nombre fue propuesto por los custodios del sitio, quienes han colaborado con las autoridades para preservar los vestigios encontrados.
La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó que la protección de estos descubrimientos fortalece el conocimiento sobre las antiguas culturas que habitaron el territorio nacional y subrayó la importancia de la participación de las comunidades en la conservación del patrimonio. «La investigación científica y la participación social son fundamentales para conservar estos contextos íntegros y legarlos a las futuras generaciones», señaló.
El hallazgo comenzó a tomar forma a finales de 2025, cuando el INAH recibió un reporte de los responsables del cenote sobre la presencia de restos arqueológicos detectados por buzos técnicos en las profundidades del lugar. Tras analizar la información y elaborar mapas de georreferenciación, especialistas realizaron una primera campaña de exploración.
Durante cinco días de inmersiones, el arqueólogo subacuático Gustavo García García descendió entre los 42 y 53 metros de profundidad, donde identificó dos concentraciones arqueológicas separadas por unos 30 metros: una integrada por restos humanos y otra por vasijas de cerámica.
El investigador explicó que el cenote supera los 80 metros de profundidad y que, tras atravesar una capa de ácido sulfhídrico, es posible observar los materiales en una pendiente natural. En la zona norte se encuentran los restos óseos de Yatzil junto con huesos de un animal, mientras que en la parte sur fueron localizadas tres ollas globulares de posible uso doméstico, una completa y dos fragmentadas.
Preservados en el fondo
A partir de estos primeros registros, realizados mediante técnicas de fotogrametría, el Consejo de Arqueología del INAH autorizó la creación del Proyecto de Investigación Cenote Yaakun, cuyo objetivo principal es preservar los materiales en el lugar donde fueron encontrados.
Como parte de las medidas de protección, se instalarán cercos para delimitar las áreas arqueológicas y se pidió a los grupos de buceo evitar manipular, mover o extraer cualquier objeto del fondo del cenote. Las autoridades advirtieron que algunos fragmentos del cráneo de Yatzil ya habían sido desplazados, lo que evidencia la fragilidad del sitio.
Era una mujer joven
El análisis osteobiológico permitió identificar diversos huesos, entre ellos húmeros, radios, fémures, tibias, la pelvis y parte de la mandíbula izquierda, que conserva tres molares.
De acuerdo con el antropólogo físico Salvador Isab Estrada, las características dentales sugieren que la persona tenía entre 18 y 25 años al momento de su muerte. Aclaró que todavía es demasiado pronto para determinar con precisión la antigüedad de los restos o su filiación cultural. Para ello será necesario extraer una muestra dental en una segunda temporada de investigación prevista para 2027, con el fin de obtener ADN bien conservado.
Hasta ahora, los investigadores únicamente recuperaron un pequeño fragmento de cerámica para su análisis. De manera preliminar, consideran que podría pertenecer a la cultura maya de la Costa Oriental y datar del periodo Posclásico Tardío, entre los años 1200 y 1521 después de Cristo, aunque los estudios continúan.
El INAH informó que, gracias a las condiciones del agua, la profundidad y la estabilidad del ambiente del cenote, los restos presentan un notable estado de conservación. Además, el sitio será incorporado al Atlas Arqueológico de Cuevas y Cenotes de la Península de Yucatán, como parte de las acciones para fortalecer su protección y garantizar que este valioso testimonio del pasado permanezca resguardado para las futuras generaciones.
