La plaga afecta a mascotas por heridas sin tratar; la prevención y el cuidado diario son cruciales para proteger a nuestros compañeros caninos
En el corazón del hogar, nuestros perros son mucho más que mascotas; son miembros de la familia, compañeros leales que nos brindan amor incondicional. Sin embargo, una amenaza silenciosa acecha en el sur y sureste de México, poniendo en riesgo su bienestar: el gusano barrenador.
Esta plaga, causada por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax, ha encendido las alarmas en las autoridades sanitarias y entre los dueños de mascotas, especialmente al conocerse que, de los 1,244 casos de miasis por gusano barrenador reportados en el país, 27 corresponden a perros domésticos, de los cuales uno es de Yucatán.
La causa de esta preocupante infestación radica en la voracidad de la mosca hembra, que deposita sus huevos directamente en heridas abiertas de mamíferos, por pequeñas que sean.
¿Cómo se propaga el gusano barrenador?
Estas heridas pueden ser desde un simple rasguño durante un juego, una picadura de garrapata, hasta las resultantes de cirugías o lesiones más significativas. En un lapso sorprendentemente corto, de 12 a 24 horas, las larvas eclosionan y comienzan su devastador festín, alimentándose del tejido vivo del huésped.
La propagación del gusano barrenador se facilita por la presencia de animales con heridas sin tratar y por la falta de medidas preventivas en las zonas afectadas.
Las moscas, atraídas por el olor de la sangre y los fluidos corporales, encuentran en estas lesiones el sitio ideal para depositar sus huevos, perpetuando el ciclo de infestación. La movilidad de los animales, incluyendo nuestros perros que disfrutan de paseos al aire libre, los expone a un mayor riesgo de entrar en contacto con estas moscas.
La prevención es la clave
Para nuestros fieles compañeros caninos, la infestación por gusano barrenador puede tener consecuencias graves. Inicialmente, las larvas causan dolor e irritación en la herida, pero a medida que se alimentan y crecen, pueden provocar daños tisulares extensos, infecciones secundarias e incluso la muerte si no se trata a tiempo.
Los perros infectados suelen mostrar signos de malestar, como lamerse o rascarse excesivamente la zona afectada, pérdida de apetito, letargo e incluso fiebre.
La prevención es la primera línea de defensa contra esta amenaza. Como dueños responsables, debemos adoptar una serie de medidas para proteger a nuestros perros. La inspección diaria de su pelaje y piel es crucial para detectar cualquier herida, por mínima que parezca.
Ante la presencia de cortes, rasguños o picaduras, es fundamental limpiar la zona con un antiséptico adecuado y, si es necesario, cubrirla para evitar el contacto con las moscas.
El control de parásitos externos, como pulgas y garrapatas, es otra medida preventiva esencial, ya que sus picaduras pueden generar pequeñas heridas que se convierten en puntos de entrada para la mosca del gusano barrenador.
Mantener al día el calendario de desparasitación recomendado por el veterinario es, por lo tanto, una inversión en la salud y el bienestar de nuestro perro.
Cuida diariamente de tus mascotas
Además de estas medidas específicas, el cuidado diario de nuestras mascotas juega un papel fundamental en la prevención de diversas plagas, incluyendo el gusano barrenador.
Una alimentación equilibrada y nutritiva fortalece su sistema inmunológico, haciéndolos menos susceptibles a infecciones.
El cepillado regular de su pelaje no solo ayuda a mantenerlo limpio y libre de nudos, sino que también nos permite inspeccionar su piel en busca de anomalías.
Los paseos diarios son importantes para su salud física y mental, pero debemos ser conscientes del entorno. Evitar áreas con alta presencia de moscas, especialmente en las horas de mayor actividad de estos insectos (generalmente al amanecer y al atardecer), puede reducir el riesgo de exposición.
Asimismo, mantener limpios los espacios donde nuestro perro pasa la mayor parte del tiempo, como su cama y las áreas del jardín donde suele descansar, contribuye a un ambiente menos propicio para la proliferación de moscas.
Ante la sospecha de una infestación por gusano barrenador, la acción inmediata es crucial. No intente remover las larvas por su cuenta, ya que podría causar más daño al tejido. Lo más importante es acudir de inmediato al veterinario, quien podrá diagnosticar la situación con precisión y aplicar el tratamiento adecuado, que generalmente implica la remoción manual de las larvas, la limpieza y desinfección de la herida, y la administración de medicamentos para eliminar cualquier huevecillo restante y prevenir infecciones secundarias.
La creciente incidencia del gusano barrenador en el sur y sureste de México, incluyendo los casos en perros domésticos, nos exige a los dueños de mascotas una mayor vigilancia y responsabilidad.
Estar informados sobre esta amenaza, conocer sus causas y cómo se propaga, y adoptar medidas preventivas rigurosas son acciones fundamentales para proteger a nuestros queridos compañeros caninos de esta dolorosa y potencialmente mortal infestación.


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