Las altas temperaturas que se han registrado durante las últimas semanas en la península de Yucatán continúan generando afectaciones a la salud. De acuerdo con el Informe de Vigilancia Epidemiológica de Temperaturas Naturales Extremas de la Secretaría de Salud del Gobierno Federal, la región acumula 59 casos de golpe de calor y 22 casos de deshidratación este año.
Yucatán encabeza la lista con 41 casos de golpe de calor, seguido de Quintana Roo con 12 y Campeche con 6. En cuanto a los casos de deshidratación, Yucatán registra 11, Campeche 7 y Quintana Roo 4.
La influencia del polvo del Sahara
Uno de los factores que ha influido en el incremento de las temperaturas durante las últimas semanas es la presencia del polvo del Sahara, fenómeno que actualmente cubre gran parte del Caribe y la península de Yucatán.
El meteorólogo Antonio Morales Ocaña explicó que este fenómeno modifica las condiciones atmosféricas y limita la formación de lluvias importantes.
“Tenemos la presencia del polvo del Sahara, que influye directamente en la atmósfera e inhibe la formación de nubes de gran desarrollo. Por eso las lluvias que se presentan son ligeras y, en muchas zonas, prácticamente inapreciables”, dijo. “Este fenómeno genera una capa de aire cálido en niveles medios y altos de la atmósfera que dificulta el crecimiento vertical de las nubes y limita el desarrollo de precipitaciones fuertes”.
El especialista detalló que, aunque algunas ondas tropicales y la vaguada monzónica han generado lluvias aisladas en sectores del sur de la península, gran parte de la región permanece bajo condiciones atmosféricas estables que favorecen la acumulación de calor.
Aumentan riesgos a la salud
La combinación de altas temperaturas y humedad representa uno de los escenarios más peligrosos para el organismo humano, especialmente cuando las personas permanecen durante largos periodos bajo la exposición directa al sol.
Morales señaló que las condiciones actuales favorecen la aparición de golpes de calor, agotamiento físico y deshidratación.
“Las temperaturas máximas han oscilado entre los 34 y 34.5 grados, pero el problema principal es la sensación térmica. Cuando supera los 40 grados, el cuerpo comienza a resentirlo. Puede presentarse sudoración excesiva, deshidratación, agotamiento e incluso golpes de calor, por lo que es fundamental tomar medidas preventivas y evitar la exposición prolongada al sol”, advirtió.
Los grupos más vulnerables continúan siendo niñas y niños, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y trabajadores que realizan actividades al aire libre.
Sin lluvias importantes a corto plazo
Además de incrementar las temperaturas, el polvo del Sahara también está influyendo en la actual temporada de ciclones tropicales.
Según Morales, la extensa nube de partículas que se desplaza desde África hacia el Caribe está limitando la formación de sistemas tropicales en el Atlántico.
“Hasta el inicio del mes de julio vamos a tener muy poca actividad ciclónica en el Atlántico. El polvo del Sahara tiene una extensión bastante potente entre África y el Mar Caribe, y las ondas tropicales que atraviesan la región pierden intensidad, por lo que cruzan prácticamente sin generar efectos importantes. Esto mantiene las condiciones secas y calurosas sobre la península de Yucatán”, explicó.
Aunque se prevén algunas lluvias dispersas durante los próximos días, estas no serían suficientes para provocar un descenso importante en las temperaturas.
Prevención es necesaria
Ante este panorama, se recomienda mantener una hidratación constante, evitar actividades físicas intensas entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde, utilizar ropa ligera de colores claros y protegerse con sombreros, gorras o sombrillas.
“La combinación de calor y humedad incrementa el riesgo de afectaciones a la salud. Por eso es importante mantenerse hidratado de manera permanente, buscar lugares ventilados y prestar especial atención a niños, adultos mayores y personas vulnerables”, dijo el meteorólogo.
Añadió que, mientras persistan las condiciones asociadas al polvo del Sahara, la vigilancia epidemiológica debe seguir activa en la región para detectar oportunamente posibles casos relacionados con el calor extremo y prevenir complicaciones graves en la salud de la población.


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