El miércoles por la mañana, la calma en República de Cuba 11, en pleno Centro Histórico de la Ciudad de México, se rompió con la llegada de la policía y actuarios judiciales. Familias enteras fueron sacadas de sus hogares, sus pertenencias quedaron apiladas en la banqueta y, con ellas, años de historias y recuerdos.
Los vecinos denunciaron que nunca les mostraron una orden judicial, lo que generó confusión y enojo. Entre colchones mojados por la lluvia y muebles amontonados, las familias desalojadas contaban que llevaban más de una década pagando servicios de agua y luz, aunque los dueños del inmueble habían dejado de cobrar la renta.
La versión oficial del Gobierno de CDMX
Horas después, el Gobierno capitalino se deslindó del operativo. En un comunicado, aclaró que no fue una acción de la administración local, sino el resultado de un juicio civil instruido por el Juzgado 54 de lo Civil.
La Secretaría de Gobierno explicó que los 24 policías capitalinos que participaron lo hicieron únicamente para resguardar la seguridad del actuario encargado de ejecutar la orden de desalojo.
Además, personal de la Secretaría de Vivienda acudió a ofrecer apoyo a las familias afectadas, aunque sin precisar si se les dará una alternativa de vivienda permanente.
Vecinos denuncian una cadena de desalojos
El caso de República de Cuba 11 no es aislado. Los inquilinos señalaron que el mismo juez ya ha emitido otras órdenes de desalojo en la zona:
- República de Cuba 18, donde al menos cuatro familias fueron expulsadas recientemente.
- El edificio Combaluzier en República de Cuba 12, desalojado para convertirse en hospedaje por aplicación.
- El inmueble “Sol y Luna”, ahora en el centro de la polémica, que quedó en disputa legal tras la muerte de sus dueños.
Organizaciones sociales denunciaron que existe una estrategia de gentrificación en el Centro Histórico, donde viejas casonas son desalojadas para ser transformadas en hostales, restaurantes o espacios culturales privados.
Las familias no se rinden
Pese al desalojo, los afectados instalaron un campamento en la calle con lonas, víveres y el apoyo de colectivos solidarios. Aseguran que promoverán un amparo y una denuncia colectiva para frenar lo que consideran un abuso judicial.
Entre lágrimas, una vecina contó que intentaron comprar el edificio a los herederos legales, pero nunca hubo acuerdo. Ahora, sus recuerdos quedaron en la banqueta y su futuro es incierto.
El desalojo en República de Cuba 11 refleja la tensión entre la justicia civil y el derecho a la vivienda en la Ciudad de México. Mientras el Gobierno se deslinda, las familias insisten en que fueron víctimas de un desalojo irregular.
La historia abre un debate urgente: ¿qué pasará con las familias del Centro Histórico que hoy enfrentan el riesgo de perder sus hogares ante intereses económicos y legales?


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