Lo que comenzó como una protesta contra el encarecimiento de la vivienda en la Ciudad de México, escaló rápidamente a actos de vandalismo y agresiones directas contra turistas y negocios en las colonias Roma y Condesa, marcando un peligroso punto de inflexión en el debate sobre la gentrificación.
La tarde y noche del viernes 4 de julio, las calles de las emblemáticas colonias Roma y Condesa se convirtieron en el escenario de la primera gran manifestación contra la gentrificación en la Ciudad de México, un evento que terminó en violencia y dejó una estela de destrozos y una profunda preocupación social.
La convocatoria, realizada por diversos colectivos ciudadanos, inició de forma pacífica en el Parque México, con el objetivo de visibilizar el desplazamiento de residentes locales debido al alza exorbitante de las rentas y el costo de vida, un fenómeno atribuido en gran parte a la llegada masiva de «nómadas digitales» y al turismo desregulado.
Del Reclamo al Caos: «¡Fuera Gringos!»
Sin embargo, la protesta tomó un giro violento cuando un grupo de manifestantes, algunos de ellos encapuchados, comenzó a realizar actos vandálicos. Negocios, sucursales bancarias y mobiliario urbano fueron objeto de pintas y destrozos. La situación escaló a un nivel más alarmante cuando los manifestantes comenzaron a confrontar directamente a comensales y turistas en restaurantes y cafeterías de la zona.
Al grito de «¡Fuera gringos!» y «Gringos, go home!», los inconformes increparon a personas de apariencia extranjera, exigiéndoles que se fueran del país. Videos que circulan en redes sociales muestran a clientes aterrorizados refugiándose debajo de las mesas mientras los manifestantes golpeaban los ventanales de los establecimientos. Vehículos de alta gama también fueron dañados con pegamento.
«¡No se van a ir, los vamos a sacar!», fue otra de las consignas que se escucharon durante la marcha, evidenciando un preocupante giro hacia la confrontación directa y personal.
Un Debate Envenenado
La violencia no se limitó a los extranjeros. El popular influencer mexicano Luisito Comunica, quien se encontraba en la zona, también fue increpado y agredido verbalmente por manifestantes que lo acusaron de ser «parte del problema» debido a sus inversiones inmobiliarias.
Este estallido de violencia marca un antes y un después en el debate sobre la gentrificación en la capital. Lo que era una discusión sobre política de vivienda y desarrollo urbano, corre el riesgo de convertirse en un movimiento con tintes xenófobos que ataca a individuos en lugar de cuestionar al sistema. La furia desatada en las calles de la Roma-Condesa no solo deja cicatrices en los negocios afectados, sino que también envenena un debate social urgente y necesario, dañando la imagen de una ciudad que se precia de ser cosmopolita y abierta al mundo.


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