El 3 de marzo de 2025, en el fraccionamiento Capital Norte de Zapopan, Jalisco, Astrid Cruz, de 37 años, y su hijo Fernando, de 16, fueron brutalmente asesinados en su hogar. El principal sospechoso es Eduardo Granados Palma, expareja de Astrid y conocido por su historial criminal.
Un pasado que presagiaba tragedia
En 2004, Granados Palma fue condenado por el feminicidio de su entonces pareja en Culiacán, Sinaloa. A pesar de recibir una sentencia de 24 años, obtuvo su libertad en 2020, tras cumplir solo 16 años. Este antecedente criminal no impidió que, años después, se relacionara con Astrid, culminando en una tragedia que pudo haberse evitado.
El crimen que sacudió a una nación
Días antes del asesinato, Astrid recibió mensajes amenazantes de Granados Palma, donde insinuaba llevarse a sus hijos y cortar comunicación. El día del crimen, ingresó al domicilio y atacó a Astrid y Fernando con un martillo, causándoles la muerte. La hija menor de Astrid, de 10 años, también fue agredida y se encuentra hospitalizada en estado grave. Tras el ataque, Granados Palma huyó y, hasta la fecha, permanece prófugo.
Indignación y movilización social
La noticia del doble asesinato generó una ola de indignación en todo el país. Colectivos feministas y la sociedad civil han convocado a marchas el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, para exigir justicia por Astrid y Fernando, y para denunciar la impunidad y las fallas del sistema judicial que permitieron la liberación de un feminicida reincidente.
La urgencia de reformas en el sistema judicial
Este caso pone en evidencia la necesidad de revisar y reformar el sistema de justicia penal en México. La reincidencia de Granados Palma subraya las deficiencias en la evaluación de riesgos y en la aplicación de penas adecuadas para quienes cometen delitos graves como el feminicidio.
El papel de la sociedad en la búsqueda de justicia
La presión social es fundamental para que las autoridades actúen con celeridad y eficacia. Las manifestaciones programadas buscan visibilizar la problemática de la violencia de género y exigir medidas concretas que garanticen la seguridad de las mujeres y sus familias.
El feminicidio de Astrid Cruz y el asesinato de su hijo Fernando son un llamado urgente a la acción. Es imperativo que las autoridades tomen medidas contundentes para evitar que criminales peligrosos vuelvan a las calles y que se garantice justicia para las víctimas y sus familias.
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