domingo, febrero 8, 2026

Felipe Calderón justifica su guerra contra el narco: “No me arrepiento”

Felipe Calderón Hinojosa, presidente de México entre 2006 y 2012, se enfrentó a la decisión más difícil de su gobierno: la guerra contra el narcotráfico. En una reciente entrevista, el expresidente justificó sus acciones, las cuales han sido objeto de críticas tanto dentro como fuera de México, asegurando que su lucha contra los cárteles fue una cuestión ética, no solo política.

A pesar de las consecuencias violentas y las acusaciones en su contra, Calderón mantiene que tomó la decisión correcta para proteger a los ciudadanos y restaurar el orden.

La “decisión más difícil”: La guerra contra el narcotráfico

El 10 de diciembre de 2006, a tan solo días de haber asumido el cargo, Calderón desplegó más de 6,000 elementos del Ejército en Michoacán, su estado natal, ante el avance de la violencia de grupos criminales como La Familia Michoacana.

Este operativo marcó el inicio de lo que se conocería como la “guerra contra el narcotráfico”, una ofensiva que se expandiría a otros estados como Sinaloa, Chihuahua y Tamaulipas.

La decisión, aunque compleja, fue justificada por Calderón bajo un principio de “violencia legítima”, concepto que se refiere al uso del poder del Estado para enfrentar amenazas a la seguridad pública, en este caso, las organizaciones criminales que operaban con creciente impunidad en el país.

A través de esta acción, el gobierno federal intentó frenar el auge del narcotráfico, un fenómeno que había alcanzado niveles alarmantes en México a finales de los años 90 y principios del siglo XXI.

¿Por qué la violencia aumentó?

Durante su mandato, la violencia en México se incrementó considerablemente, alcanzando cifras históricas. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante su sexenio se registraron más de 120,000 homicidios.

Sin embargo, Calderón rechazó la idea de que su gobierno fuera el responsable del aumento de la violencia, argumentando que el crecimiento del crimen organizado y la expansión territorial de los cárteles fue un fenómeno que se aceleró desde finales del siglo XX, mucho antes de su administración.

“La violencia se recrudeció porque los grupos criminales empezaron a disputarse territorios clave. Lo que ocurrió fue una guerra entre ellos por el control de estas zonas, lo que no estaba bien comprendido en su momento”, explicó Calderón. Así, la administración del presidente afirmó que su intervención fue necesaria para frenar este proceso de expansión y restaurar la seguridad pública.

Las críticas y consecuencias: Más de 22,000 desaparecidos

A pesar de los esfuerzos de Calderón por frenar el narcotráfico, su guerra dejó un saldo negativo: más de 22,000 desaparecidos, según datos oficiales. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha señalado que la violencia ejercida contra la población civil fue exacerbada bajo el pretexto de la lucha contra el crimen organizado.

Las víctimas fueron muchas veces presentadas como “daños colaterales” en los enfrentamientos entre las fuerzas federales y los narcotraficantes, lo que generó una creciente desconfianza en el gobierno y sus estrategias de seguridad.

La intervención del ejército y la policía federal en la vida diaria de muchas comunidades provocó que miles de personas fueran desplazadas o afectadas por la violencia desmedida, algo que aún hoy sigue siendo un tema de debate en la política mexicana.

Genaro García Luna y las traiciones

Uno de los capítulos más oscuros de la administración de Calderón fue la relación con Genaro García Luna, quien fue titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) durante gran parte del sexenio. García Luna fue arrestado en 2019 en Estados Unidos por sus vínculos con el Cártel de Sinaloa y condenado a 38 años de prisión por narcotráfico. Ante esta situación, Calderón defendió su gobierno, aunque admitió que pudo haber existido “deslealtades” dentro de su administración.

El ex presidente reiteró que, a pesar de las acciones de García Luna, su gobierno combatió a todos los grupos criminales sin distinción, y que el objetivo era garantizar la seguridad de los ciudadanos. Sin embargo, este caso sigue siendo uno de los puntos más controvertidos de su legado.

Claudia Sheinbaum y la crítica a la guerra contra el narco

La actual presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha sido una crítica abierta de la estrategia de Calderón. En sus primeros 100 días de gobierno, Sheinbaum ha subrayado que no repetirá la “guerra contra el narcotráfico” de su antecesor. En lugar de ello, su administración ha optado por un enfoque de seguridad basado en la prevención y la inteligencia, buscando atacar las causas que originan la violencia y fortalecer las instituciones encargadas de la seguridad pública.

Conclusión: Una guerra que dividió al país

La guerra contra el narcotráfico emprendida por Felipe Calderón sigue siendo uno de los temas más polarizantes en la política mexicana. Mientras que el ex presidente sostiene que su decisión fue ética y necesaria, muchos consideran que el costo humano fue demasiado alto, con miles de vidas perdidas y una violencia que persiste hasta el día de hoy.

El debate sobre esta estrategia, y sobre cómo debe abordarse el narcotráfico en México, continúa siendo relevante, especialmente en el contexto de las nuevas políticas de seguridad del gobierno de Claudia Sheinbaum.

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