Expropia gobierno federal otras 376 hectáreas para el Tren Maya

El Gobierno de México decretó este viernes la expropiación de 376.18 hectáreas (equivalentes a 376,180.914 m²) de propiedad privada en varios estados del sureste del país. Estas tierras serán destinadas a la construcción de los tramos 1, 3 y 4 del Tren Maya, un proyecto prioritario para la administración federal que busca impulsar el desarrollo económico y turístico de la región.
El decreto, publicado en el Diario Oficial de la Federación, abarca 86 inmuebles distribuidos en municipios de Chiapas, Tabasco, Campeche y Yucatán, como Palenque, Tenosique, Escárcega, Kanasín y Maxcanú, entre otros. Las tierras incluyen edificaciones y estructuras que serán ocupadas de manera inmediata por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu).

¿Qué representan 376 hectáreas?
Para dimensionar la magnitud de esta expropiación, es útil compararla con áreas geográficas conocidas en México. 376 hectáreas equivalen aproximadamente a la extensión territorial de pequeños pueblos mágicos como Huasca de Ocampo, en Hidalgo, o Bernal, en Querétaro, cuyos núcleos urbanos son compactos y están diseñados para actividades turísticas y de bajo impacto urbano.


Otra referencia clara es que esta superficie es casi cuatro veces el tamaño del Parque Fundidora de Monterrey, un espacio icónico de 100 hectáreas. En términos urbanos, equivaldría a aproximadamente 525 campos de futbol profesional.


Indemnización y procedimiento legal

El decreto estipula que quienes acrediten legítima propiedad de los terrenos recibirán una indemnización con base en avalúos realizados por el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales. Los interesados tendrán un plazo de diez días hábiles para interponer medios de defensa, pero esto no suspenderá la ocupación de las tierras, garantizando la continuidad del proyecto.


Fonatur, la empresa encargada del Tren Maya, colaborará con la Sedatu y otras autoridades para regularizar pagos previos relacionados con los inmuebles afectados. Además, se dejó en claro que, si los terrenos no son destinados al proyecto, los propietarios podrán reclamar su restitución.


El Tren Maya, promovido como un motor de desarrollo en el sureste de México, ha generado tanto expectativas como cuestionamientos. Mientras el gobierno asegura que esta infraestructura será clave para reactivar el turismo y generar empleos, algunos críticos destacan los problemas legales, sociales y ambientales que la obra enfrenta.

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