En 1983, Rita Mae Brown escribió en “Sudden Death” que la locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes. Esta premisa, atribuida erróneamente a Einstein, es hoy un llamado de atención para los partidos políticos de oposición en México. PRI, PAN, MC y PRD, enfrentan el dilema de reinventarse o resignarse al ocaso.
El contexto político actual exige algo más que tácticas tradicionales. La estrategia que consolidó a Morena como fuerza dominante no puede ni debe replicarse. Tampoco será suficiente esperar la llegada de una figura antitética capaz de replicar el fenómeno. La oposición necesita un cambio de fondo: visión, unidad y capacidad para conectar con los ciudadanos.
Movimiento Ciudadano: atrapado en su propio discurso
Movimiento Ciudadano (MC) ha apostado por mantenerse en su nicho, especialmente entre los jóvenes, pero su impacto ha sido marginal frente a otros actores como el PVEM. Además, la reciente polémica en torno al senador Jorge Álvarez Máynez y el liderazgo de Dante Delgado han puesto en entredicho su credibilidad. Sin una autocrítica profunda y un mensaje renovado, MC corre el riesgo de quedar aislado en el tablero político.
PAN y PRD: partidos en crisis existencial
El PAN sigue siendo un partido conservador que no ha logrado adaptarse a las demandas de una sociedad cambiante. Su resistencia a innovar en su imagen y discurso lo mantiene anclado en el pasado, alejando a nuevos votantes.
Por otro lado, el PRD enfrenta un dilema aún mayor: su relevancia como fuerza política. Aunque podría reinventarse, el PRD no debe olvidar que Morena nació de su propio seno. Esto lo coloca en una posición incómoda, ya que necesita distanciarse de su pasado sin perder de vista los valores que lo definieron.
PRI: resistencia en medio de la tormenta
El PRI, liderado por Alejandro Moreno Cárdenas, ha demostrado una capacidad de resistencia inusual frente a los ataques gubernamentales. A pesar de las acusaciones en su contra, «Alito» ha mantenido la cohesión interna del partido y logrado que sus propuestas de candidatos sean competitivas. Sin embargo, su futuro depende de su habilidad para liderar desde los puntos de coincidencia con otras fuerzas opositoras.
La alianza opositora: un camino lleno de desafíos
El éxito de la oposición depende de su capacidad para unirse en torno a un proyecto común. En las elecciones pasadas, el PRI asumió el liderazgo en la construcción de la alianza, incluso sacrificando su derecho a postular candidato. Sin embargo, una vez consolidada la candidatura, los otros partidos ignoraron el esfuerzo inicial del PRI, sembrando tensiones internas que amenazan con repetir los errores del pasado.
Si la oposición no logra superar estas divisiones, el fracaso es casi seguro. La clave radica en construir una narrativa conjunta que inspire confianza y ofrezca soluciones reales a los problemas del país.
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