La comida volvió a subir más que la inflación general en México durante mayo de 2026, de acuerdo con la actualización de las Líneas de Pobreza del Inegi. Aunque la inflación anual del país fue de 3.9%, el costo de la canasta alimentaria aumentó 6.3% en zonas rurales y 6.9% en zonas urbanas.
Esto significa que los alimentos básicos que se usan para medir la pobreza extrema se encarecieron más rápido que el promedio general de precios. En términos sencillos, aunque no todos los productos y servicios subieron al mismo ritmo, la comida necesaria para cubrir una alimentación mínima tuvo un aumento mayor.
La Línea de Pobreza Extrema por Ingresos mide cuánto dinero necesita una persona al mes para comprar únicamente la canasta alimentaria. En mayo de 2026, ese monto fue de 1,960.23 pesos en zonas rurales y de 2,597.37 pesos en zonas urbanas.
La diferencia entre el campo y la ciudad se debe a que los precios, hábitos de consumo y costos de los productos no son iguales en ambos ámbitos. Por eso, el Inegi calcula por separado el valor de la canasta alimentaria rural y urbana.
El dato es relevante porque esta canasta sirve como referencia para saber si el ingreso de una persona alcanza para comprar alimentos básicos. Si una persona no tiene ingresos suficientes para cubrir ese monto, se ubica por debajo de la línea de pobreza extrema por ingresos.
¿Dónde está el problema?
El principal producto que impulsó el aumento fue el jitomate. En mayo de 2026, su precio registró un incremento anual de 99.2%, es decir, prácticamente duplicó su costo frente al mismo mes del año anterior.
El impacto del jitomate fue especialmente fuerte en el ámbito rural, donde explicó 53.7% de la variación anual de la canasta alimentaria. En las ciudades también fue el producto con mayor incidencia, con 34.7% del aumento.
Otro factor importante fueron los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar, como desayunos, comidas y cenas compradas en establecimientos. Este rubro aumentó 6.6% anual y tuvo mayor peso en las zonas urbanas.
La papa también destacó entre los productos con mayor presión al alza. Su precio subió 57.3% anual y fue el tercer factor con mayor incidencia en el aumento de la canasta alimentaria, tanto en zonas rurales como urbanas.
Casi 5 mil pesos para no ser pobre
Además de la canasta alimentaria, el Inegi calcula la Línea de Pobreza por Ingresos, que incluye alimentos y otros bienes y servicios necesarios. En mayo de 2026, esta línea fue de 3,554.28 pesos mensuales por persona en zonas rurales y de 4,929.96 pesos en zonas urbanas.
Estas cantidades representan el ingreso mínimo mensual que una persona requiere para cubrir alimentación, transporte, cuidados personales, educación, cultura, recreación y otros gastos básicos considerados en la medición. No se trata de un ingreso familiar, sino de una referencia por persona.
En esta medición más amplia, la Línea de Pobreza por Ingresos aumentó 5.1% anual tanto en zonas rurales como urbanas. También quedó por arriba de la inflación general, aunque con una diferencia menor que la observada en la canasta alimentaria.
Según el Inegi, el comportamiento de mayo muestra que, aun con una inflación general de 3.9%, algunos gastos esenciales para los hogares tuvieron aumentos mayores. Entre ellos destacaron los alimentos básicos, comer fuera de casa, el transporte público y algunos servicios relacionados con educación, cultura, recreación y cuidados personales.
¡CADA VEZ MÁS CAROS!
Jitomate: 99.2%
Papa: 57.3%
Alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar: 6.6%
Transporte público rural: 7.9%
Transporte público urbano: 7.4%
Educación, cultura y recreación en zonas urbanas: 5.9%
Cuidados personales en zonas rurales: 4.0%
Fuente: Inegi, mayo 2026, variación anual.
