Grupos defensores de los derechos de los animales y aficionados a la tauromaquia protagonizaron este domingo un enfrentamiento verbal y empujones durante una manifestación realizada en las inmediaciones del Monumento a la Patria, sobre el Paseo de Montejo de Mérida.
La protesta había sido convocada por los llamados animalistas para expresar su rechazo a prácticas que consideran causantes de sufrimiento a los toros, pero solamente reunió a un reducido grupo de manifestantes. En contraste, integrantes del sector taurino, entre ellos palqueros y personas vinculadas con la actividad ganadera, acudieron al lugar para defender la continuidad de la llamada fiesta brava.
La protesta subió de tono
La tensión aumentó cuando integrantes del grupo taurino avanzaron hacia las escalinatas del Monumento a la Patria, donde permanecían los manifestantes. El intercambio de consignas y reclamos derivó en empujones y confrontaciones verbales, por lo que elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) intervinieron para separar a los grupos y evitar que el altercado escalara.
Durante el incidente, el torero Michelito Lagravere se acercó al grupo contrario y lo llamó “cuatro gatos”, además de intercambiar insultos y retos. Sus compañeros lo retiraron del lugar, mientras agentes policiales rodearon posteriormente a los manifestantes para mantenerlos separados de los taurinos. También se reportaron agresiones verbales y empujones hacia integrantes de medios de comunicación.
El enfrentamiento ocurrió en medio de un debate jurídico y social sobre las corridas de toros en Yucatán. Los defensores de los animales sostienen que las medidas promovidas mediante amparos buscan evitar métodos que provoquen sufrimiento al toro, sin prohibir otras expresiones de las fiestas tradicionales de los municipios, como vaquerías, gremios y procesiones.
Por su parte, representantes del sector taurino defendieron la tauromaquia como una tradición cultural y rechazaron que las corridas sean consideradas únicamente como actos de violencia.
Marco Mendoza Bastarrachea sostuvo que la muerte del toro forma parte del ritual taurino y argumentó que quienes acuden a las plazas buscan presenciar la habilidad y el enfrentamiento entre el animal y el torero. Al finalizar el altercado, los aficionados a la Fiesta brava marcharon por Paseo de Montejo con dirección al remate de la avenida.

