Cada 30 de abril, México celebra el Día de la Niña y el Niño con festivales, juegos y dulces. Pero más allá de las celebraciones, ¿en qué condiciones reales viven los niños del país? Según los datos más recientes del Inegi, en 2023 residían en México 36.2 millones de niñas y niños de 0 a 17 años, es decir, el 28% de la población total. Sin embargo, una gran proporción de esta población infantil estaba inmersa en contextos de carencias estructurales, desigualdad, violencia y falta de protección.
De acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en México, más de 50% de los niños viven en situación de pobreza y alrededor de cuatro millones enfrentan pobreza extrema. La situación es aún más crítica para los niños indígenas: 9 de cada 10 vive en pobreza.
El acceso a servicios básicos continúa siendo desigual. Aunque el 69% de los niños vive en zonas urbanas, la falta de derechohabiencia médica (casi 42% sin cobertura formal), la desnutrición, y la precariedad en educación impactan de forma alarmante. La Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) de 2023 destaca que los niños que no viven con ninguno de sus padres tienen tasas más altas de inasistencia escolar (hasta 25% en niñas) y menor acceso a servicios de salud.
En palabras de Isabel Crowley, ex representante de Unicef en México, “la niñez sigue siendo invisible para las políticas públicas, y eso tiene un costo humano altísimo”. Esta invisibilización repercute directamente en la violencia estructural contra las infancias.
La violencia que comienza en casa
Cinco de cada diez niños menores de seis años en México son disciplinados con métodos violentos, ya sea gritos, golpes o humillaciones, según datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim). Esta violencia, en muchos casos, es normalizada tanto en el hogar como en las escuelas y comunidades.
El Inegi también revela que el 5.3% de las niñas y el 5.6% de los niños presentan alguna limitación en su desarrollo físico o mental, en muchos casos provocada por negligencia médica o abuso. Esta cifra podría ser mayor, considerando el subregistro en zonas rurales e indígenas.
Educación fragmentada: no todos aprenden igual
Aunque el 87% de las niñas y el 85% de los niños asiste a la escuela, los niveles de aprovechamiento varían. En los hogares donde los menores no viven con sus padres, el abandono escolar y el rezago educativo son más frecuentes. Por ejemplo, solo el 23.5% de los adolescentes de 12 a 17 años ha cursado la preparatoria o bachillerato. Además, la cobertura educativa sigue siendo desigual entre estados y zonas rurales, donde miles de niños enfrentan escuelas sin agua, sin baños y sin materiales básicos.
En la teoría, la educación básica es obligatoria y gratuita. En la práctica, las cuotas “voluntarias”, el uniforme, el transporte y los útiles escolares representan barreras para millones de familias mexicanas.
NIÑAS Y NIÑOS EN QUINTANA ROO: TURISMO, VIOLENCIA Y ABANDONO
Quintana Roo, uno de los destinos turísticos más importantes del país, arrastra una enorme deuda social con su población infantil. El contraste entre los lujos de la Riviera Maya y la marginación de sus colonias irregulares es brutal. En 2023, la Fiscalía General del Estado reportó más de 800 denuncias por maltrato infantil, muchas de ellas relacionadas con violencia sexual y negligencia parental.
Organizaciones como Save the Children han alertado sobre el creciente riesgo de trata de personas en zonas urbanas como Cancún y Playa del Carmen, donde los niños y adolescentes, especialmente migrantes o hijos de trabajadores del sector turístico, son vulnerables a redes de explotación sexual y laboral.
En colonias irregulares de Cancún, los niños viven sin acceso a agua potable, luz ni transporte escolar. Muchos abandonan la escuela desde los 10 años para apoyar en actividades informales como la venta ambulante o la recolección de materiales reciclables.
YUCATÁN: LA SOMBRA DE LA POBREZA RURAL
Yucatán es uno de los estados con mayor proporción de población indígena y también uno donde la niñez enfrenta barreras estructurales graves. De acuerdo con Redim, el 47.8% de los menores de 0 a 17 años vive en pobreza y el 6.6% en pobreza extrema. En municipios mayas como Tahdziú, Chikindzonot o Tixcacalcupul, muchas comunidades carecen de servicios básicos y los niños enfrentan altas tasas de desnutrición crónica.
Aunque Yucatán suele presumirse como uno de los estados más seguros del país, la violencia intrafamiliar se mantiene como una de las principales causas de intervención de los DIF municipales. Según datos del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), los abusos y negligencia hacia menores siguen sin recibir respuesta efectiva por parte del sistema judicial.
A pesar de estos retos notorios, algunas iniciativas comunitarias y educativas —como las Escuelas de Tiempo Completo impulsadas por autoridades locales— han comenzado a ofrecer espacios seguros de aprendizaje, alimentación y recreación para niñas y niños en zonas marginadas.
LO QUE DICEN LOS EXPERTOS
Desde la perspectiva del psicólogo Eduardo Rivera, la situación de la infancia en México es crítica por la falta de políticas públicas transversales. “No se trata de un problema de pobreza solamente, sino de ausencia de sistemas integrales de protección. Los niños no votan y por eso no figuran en las agendas políticas”, afirma.
Rivera destaca que, si bien existen leyes avanzadas como la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, su aplicación depende de la voluntad política local y de presupuestos que no siempre se ejercen. “La violencia que hoy enfrentan nuestros niños será el trauma social de los próximos años si no actuamos ya”, dice.
Afirma que la niñez en México es un espejo de las desigualdades históricas del país. Más allá del festejo del 30 de abril, urge que las instituciones y la sociedad mexicana asuman con seriedad su responsabilidad hacia los más pequeños. Quintana Roo y Yucatán, como muchos otros estados, muestran que el rezago y la violencia hacia la infancia no son aislados, sino sistémicos.
ESTADÍSTICAS A PROPÓSITO DEL DÍA DE LA NIÑA Y EL NIÑO
(INEGI, ABRIL 2025)
- En México residen 36.2 millones de niñas y niños de 0 a 17 años, lo que representa el 28% de la población total.
- El 63.2% de los menores vive con ambos padres; el 28%, solo con la madre; el 3%, solo con el padre; y el 5.8%, sin ninguno de ellos.
- La inasistencia escolar es más alta entre quienes no viven con sus padres: 24.9% en niñas y 19.9% en niños de 3 a 17 años.
- El 69.4% de las niñas y el 69.3% de los niños residen en zonas urbanas, pero más del 40% no cuenta con derechohabiencia a servicios de salud.
- Solo el 23.5% de los adolescentes de 12 a 17 años ha alcanzado el nivel de preparatoria o bachillerato.
- El porcentaje de niños y niñas que hablan una lengua indígena es mayor entre quienes no viven con sus padres (5.7%).
