Cada 30 de abril, las escuelas mexicanas se llenan de colores, risas y juegos. Pero detrás del Día del Niño hay una historia que pocos conocen: una historia marcada por la tragedia, la lucha y el compromiso internacional por los derechos de la infancia.
De la guerra al compromiso internacional
Todo comenzó tras los estragos de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), donde millones de niños quedaron huérfanos, desplazados o fallecieron. Este trágico episodio motivó a la Liga de las Naciones a redactar en 1924 la Declaración de Ginebra sobre los Derechos de los Niños, el primer documento internacional que reconoció que los niños necesitan una protección especial.
Un año después, el 1 de junio de 1925, durante la Conferencia Mundial sobre el Bienestar de los Niños en Ginebra, se declaró el Día Internacional del Niño, marcando un hito en la historia de los derechos humanos.
¿Por qué se celebra el 30 de abril en México?
Aunque el Día Universal del Niño se conmemora el 20 de noviembre a nivel global (fecha en que la ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959), en México se celebra el 30 de abril desde 1924.
El presidente Álvaro Obregón y el entonces ministro de Educación Pública, José Vasconcelos, decidieron adoptar esta fecha para dar visibilidad a la infancia, ya que el 20 de noviembre coincide con la conmemoración de la Revolución Mexicana.
De la declaración a la convención: un camino por los derechos
La Declaración de 1959, aunque simbólica, no era legalmente vinculante. Por eso, durante la siguiente década, gobiernos, ONG’s, líderes religiosos y organismos como UNICEF trabajaron en una convención con fuerza legal. Así nació la Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada el 20 de noviembre de 1989, el tratado internacional más ratificado del mundo.
Este documento reconoce que cada niña y niño tiene derecho a una vida digna, educación, salud, protección contra la violencia y participación en las decisiones que les afectan.
El compromiso de México con su niñez
Desde aquel decreto de 1924, el Día del Niño se ha convertido en una fecha emblemática para reflexionar sobre el bienestar infantil. Más allá de los festejos y los dulces, es una oportunidad para recordar que millones de niñas y niños aún enfrentan pobreza, violencia, discriminación y falta de acceso a servicios básicos.
En México, instituciones como el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) y el apoyo constante de UNICEF México buscan garantizar que los derechos infantiles no sean solo palabras, sino realidades.
Un llamado a proteger la infancia todos los días
El Día del Niño no es solo una celebración: es un recordatorio de que el futuro de un país depende del presente de sus niños. Invertir en su educación, salud, nutrición y seguridad es una responsabilidad compartida entre familias, sociedad y gobierno.
El 30 de abril no solo es una fecha en el calendario escolar. Es un homenaje a la resiliencia infantil, a la lucha internacional por sus derechos y al compromiso de construir un mundo donde cada niño y niña pueda crecer feliz, seguro y libre.
Honremos este día no solo con juguetes, sino con acciones concretas que transformen su realidad. Porque cada infancia merece ser vivida con dignidad.
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